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No era el ejército de Napoleón en Austerliz batallando con rusos y austriacos, pero el equipo francés que se preparó para una batalla sin cuartel frente a la defensa uruguaya, que se jactaba de poder contener cualquier tipo de embestidas, llegó armado hasta los dientes con el propósito de no dar cuartel, ni pedirlo por supuesto.

No tener a Cavani en la línea de fuego del enemigo, tranquilizaba al General Deschamps. Uruguay estaría sangrando por esa herida al no contar con un repuesto apropiado. Rápidamente comprobamos que Stuani no era una aproximación. No solo eso, la ausencia de Cavani, recortaba la agresividad de Luis Suárez al quitarle conexión y naturalmente proyección.

A ratos, Suárez parecía un falso 9 siendo un 9 puro, y no pudo conseguir el nivel de funcionamiento que le conocemos. Sin nada por qué avergonzarse en vista que lo entregó todo, incluso dos goles suaves, el cabezazo de Varane y el disparo frontal de Griezmann que el arquero Muslera dio la impresión de intentar “torear” no desviar, el equi
po uruguayo colocó sobre el tapete toda su garra, pero algunas veces se necesita algo más.

Lloris ahoga amenaza

Uruguay hubiera podido mostrar crecimiento de no ser por la atajada de Hugo Lloris sobre el golpe con cabeza de Cáceres en el minuto 43, un momento después del gol firmado por Varane peinando un centro de Griezmann dibujado al cobrar un tiro libre en el minuto 40, quebrando el 0-0.

Impedir que rápidamente Uruguay borrara esa desventaja, tenía un gran significado, y Lloris, quien se tendió horizontalmente para el manotazo prodigioso, podría considerarse el factor tranquilizador del juego…

Con el 38 por ciento de posesión de balón, Uruguay nunca estuvo oculto. Godín, Giménez, Cáceres y Laxalt conseguían salidas, pero las proyecciones no eran garantizadas. Pogba y Kanté eran efectivos en las contenciones y las conexiones, sacándole también provecho a los desplazamientos de Lucas Hernández por la izquierda…Sin rematar a puerta, Francia ganaba 1-0, y su segundo gol, por el disparo de Griezmann, fue tan fatal como el permitido por De Gea a Cristiano.

Eso explica que en las estadísticas aparezcan 4 remates a puerta de Uruguay por solo 2 de Francia en 90 minutos, con 8 afuera de los franceses por 6 de los charrúas.

No hubo excitación

Francia no necesitó del incisivo, desequilibrante y potente Kylian Mbapeé, visto contra Argentina, ni de un exceso de picardía de Griezmann. Los esfuerzos del incansable Torreira, Betancurt y Vecino, no eran suficientes pero tenían utilidad.

Uruguay estuvo llegando a la zona de Umtiti y Varane, pero los intentos de abrirse por parte de Suárez y Stuani, más adelante reemplazado por Maxi Gómez, no fructificaban porque tanto el firme Pavard como Hernández, regresaban a tiempo para las coberturas. Por Francia, la única oportunidad clara de Mbapeé terminó en un cabezazo bombeado sin trascendencia, en tanto Suárez pese a su excesiva movilidad, no dispuso de opciones abiertas, excepto una muy temprana, que tardó en rematar…

Christian Rodríguez entró por Uruguay antes del gol de Griezmann y agilizó al equipo preocupando a los zagueros franceses, pero fue traicionado por la brusquedad de su juego. Siempre fue difícil para los charrúas abrirse paso, pero llegaban a base de insistencia. El problema es que la diferencia en la calidad de jugadores, mantuvo la balanza inclinada al lado de Francia, y el 2-0 permaneció inalterable. En un duelo no excitante, la garra charrúa estaba intacta, pero ayer, no bastó.