•   Rusia  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

No busquen algo brillante, poético o dramático en el relativamente cómodo triunfo de Inglaterra por 2-0 sobre el ordenado, firme pero siempre previsible equipo de Suecia. Hey, esperen: ¿Dije cómodo? Me incomoda usar ese calificativo si todavía estoy electrizado por las tres atajadas realizadas por el joven Pickford, ayer una aproximación a ratos de lo que fue Courtois frente a Brasil.

Eso quiere decir que Suecia estuvo muy cerca, pero muy cerca de anotar tres veces, sin apuntar oportunidades malogradas, que también dispuso de ellas Inglaterra para estirar su cifra.

Cierto, pero el equipo que hizo circular mejor el balón en progresiones, que consiguió llegadas más constantes y claras por el dinamismo incansable del siempre incisivo Sterling, la presencia a veces ignorada por sus propios compañeros del amenazante Kane, las proyecciones de Dele Alli, y los desbordes de Young por la izquierda, fue Inglaterra, agregando el aporte ofrecido por Lingard, la utilidad de Henderson con sus desdoblamientos, y sobre todo, sin olvidar la gestión de Trippier, el trabajo realizado atrás y también incorporándose delante de Mcguire, quien marcó el primer gol.

Harry Kane no marcó, pero sigue siendo el máximo goleador del Mundial. AFP/END

No se puede discutir que como equipo, Inglaterra fue más funcional sin llegar a impresionar profundamente, sin poder decir que “sacó las uñas”, que “mostró su dentadura” y que metió miedo. Pero se ganó respeto.

Los cabezazos mortales

Precisamente esa sencillez es lo que convierte al equipo inglés en peligroso. Sabe utilizar los espacios vacíos para recepciones claras, y frente a Suecia, que no había permitido gol en tres de sus cuatro juegos previos, logró fabricar llegadas y entrar al área, casi siempre con Sterling delante de Kane, quién por lo menos en tres ocasiones, se mostró destapado con grandes posibilidades de remates bajos y quedó esperando ser habilitado.

En un partido con obvia preferencia por el juego aéreo por contar con delanteros encima de 1.90 metros, las jugadas de balón quieto, adquieren un elevado nivel de peligro, y los dos goles ingleses fueron producto de cabezazos…

En el minuto 30, Ashley Young va a la esquina para una ejecución larga. El trazado es apropiado para el impulso hacia arriba de Harry Mcguire, con 1.93 de estatura. Su golpe con la frente es un auténtico martillazo y el arquero Olsen, no quedó claro por donde entró esa pelota, si por la derecha o por la izquierda. Hasta ese momento, Inglaterra había completado 150 pases por 92 de Suecia.

El segundo gol, llega en el minuto 59. Otro balón por elevación enviado por Lingard hacia su izquierda durante una penetración, la elevación de Dele Alli, y el cabezazo seco en la frontera del área pequeña, sin nada que Olsen pueda hacer. El 2-0, naturalmente proporcionó tranquilidad a la dominante Inglaterra, que había soportado presión sueca en el inicio de ese segundo tiempo.

No pudo salir del cero

Lo mejor de Inglaterra es que nunca se confió. Estuvo atenta atrás y cuando consideró necesario dormir la pelota la retuvo cuidando de las peligrosas recuperaciones suecas. No se produce brillo en esa gestión pero si utilidad.

Una forma de defender la ventaja de dos goles sin replegarse. Sin embargo, fue necesario el aporte de Pickfor, el arquero del Everton, quien tenía una salvada importante neutralizando un cabezazo envenenado y potente de Berg, aprovechando la conexión de Augustisson…

Dos minutos después del segundo gol inglés, por encima de un dispositivo preventivo de dificultades, Suecia fue a fondo y Viktor Cleasson envió con potencia una pelota junto al poste derecho del arquero Pickford quien reacciona ante lo inesperado con un estirón colosal y salva a Inglaterra, manteniendo el panorama del juego inalterable. ¿Se imaginan la utilidad de un recorte 2-1 con más de 25 minutos pendientes?...

Hay oportunidades para Inglaterra con Mcguire y Allí que no se concretan, y en el minuto 72, otra vez Pickford, desvía ligeramente pero lo necesario, un cañonazo de Emil Berg después de recibir de Guidetti. Pickford perdió las uñas pero volvió a salvar a Inglaterra… Más allá de su futbol directo, sin secretos, pero consiguiendo ser efectivo y fabricar preocupaciones, Suecia estuvo batallando, finalmente en forma inútil terminando condenado al 2-0, mientras Inglaterra, después de 28 años, recordando Italia 90, regresa a semifinales.