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El sorprendente equipo ruso, golpeado solo por Uruguay en la fase de grupos y victimario de España reduciéndola a la incapacidad en los octavos de final, batalló con toda la intensidad requerida frente a una ansiosa Croacia en busca del boleto a semifinales, pero después de un 2-2 que demandó un extraordinario esfuerzo, su sueño quedó atrapado y fue desvanecido por ese azar tan imprevisible que es la tanda de penales, cediendo 4-3.

Para toda Rusia, ese momento en el que Iván Rakitic, remató hacia la derecha del arquero Akinfeev, estremeciendo las redes, fue un doloroso ¡adiós a la Copa! como el de Humprey Bogard despidiéndose de Ingrid Bergman en una de las últimas escenas recordables de Casablanca.

Para Croacia en cambio, un equipo que hace 20 años en 1998 vio las Copas del Mundo como algo reciente, entrando por vez primera con cierta discreción, mostrándose en la fase de grupos venciendo a Jamaica y Japón y perdiendo con Argentina, extendiéndose hasta semifinales, logrando instalarse en el tercer lugar en lo que fue un debut con alarde, después que sus mejores jugadores en tiempos anteriores vistieron el uniforme de Yugoslavia, este retorno a un punto de ebullición entre los cuatro mejores, es consecuencia de su dureza mental y de juego, y sobre todo del nivel alcanzado como competidor con su generación dorada certificado en los rankings 

FIFA y UEFA. Cheryshev abre la esperanza

No fue un juego vistoso, bien realizado. La fortaleza, velocidad y determinación de Rusia, no eran argumentos suficientes, pero Croacia se trabó mucho buscando un poco de fluidez por medio de su tan promocionado centro del campo, certero en la contención y garante de agresividad.

Frente a las dificultades de circulación en busca de conexiones seguras, Croacia tuvo que ser más directo en sus pretensiones, lo que le convenía a Rusia para disputar balones y meterse en el partido.

Fue Rusia quien abrió el marcador con un zurdazo eriza-pelos de Cheryshev. La pelota llegó por alto a la zona croata y fue bajada en entrega a Cheryshev quien se cruzó de izquierda al centro dejándole el balón a Dzyuba, aparentemente indiferente. Este se la devolvió a Cheryshev que con un excelente perfil, eludiendo a un rival, soltó el arponazo para el 1-0 en el minuto 31. No estuvo mucho tiempo atrás Croacia.

En el minuto 39, empata el duelo 1-1 y retoma confianza. Mandzukic tomó una pelota por la izquierda y entró al área con toda la defensa rusa mirándole la espalda. Por el centro, con cinco defensas en movimiento sin poder cerrar el hueco abierto, Andrej Kramic recibió la pelota de Mandzukick y con certero cabezazo, desequilibró a Akinfeev.

En el minuto 100 ya en tiempo extra, Domagog Vida enderezó un centro desde la esquina derecha y adelantó a Croacia 2-1, pero no todo estaba escrito, cuatro minutos más tarde, a solo seis de caer el telón, una mano de Pivaric facilita la ejecución un tiro libre en la esquina derecha del área croata por parte de Dzagoev. La pelota se eleva encima de la cordillera de cabezas,  y es la del jugador de origen brasileño Mario Fernandes, la que realiza un desvío magistral al rincón izquierdo estableciendo el 2-2 angustioso.

A decidir por penales

Desde aquella final de Copa en 1994 que Brasil le ganó a Italia con un tiroteo desde los doce pasos, siento repulsión por resolver un juego con penales. Prefiero el gol de oro. Pero ni modo, hay que admitirlos y acostumbrarse. Abrió mal Rusia, porque la mano milagrosa del golpeado Subacic, rechazó el disparo sin malicia de Smolov. La multitud se hundió en las butacas.

Brozovic colocó en ventaja a Croacia con un disparo muy bien colocado y con fuerza, arriba a la derecha. Dzagoev aguantó el movimiento de Subacic y fue seguro a su derecha nivelando 1-1. Siguió Kovacic y su tiro rasante a la derecha, necesitado de más punch, fue detenido por Akinfeev, así que Rusia regresaba a la vida manteniendo el 1-1.

¿Quién iba a sospechar que Fernandes, el jugador que empujó el desenlace del juego a los penales, tiraría desviado junto al poste izquierdo, sin que Subacic intentara algo, haciendo perder a Rusia una gran posibilidad de adelantarse. Si lo hizo Croacia con un disparo con suspenso de Luka Modric que Akinfeev manotea, pero la bola rebota en la base del poste derecho del arquero, va al otro lado y golpea la red.

Con Croacia en ventaja 2-1, el ruso Ignashevich, equilibra 2-2 con un cañonazo de derecha. Es Domagoj Vida quien responde con otro taponazo y Croacia toma ventaja 3-2. El quinto y último disparo de Rusia lo hace Daler Kuziaev, con una frialdad solo conseguida en una casa de espíritus estableciendo el 3-3, pero quedaba Rakitic, quien clava la pelota con un derechazo bajo enviando a Croacia a semifinales. El silencio en toda Rusia, era sepulcral. Su equipo salía de escena.