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Croacia vuelve a unas semifinales mundialistas 20 años después de que lo lograra aquella fantástica camada de 1998, pero todo el país sueña con que Luka Modric y su banda mejoren el resultado de aquellos héroes que consideraban insuperables.

Seleccionador de ese equipo en el Mundial francés, Miroslav “Ciro” Blazevic reconoce haber estado “un poco orgulloso hasta hace cuatro o cinco años”, “de alguna forma contento por la vara alta que se colocó en 1998 que resultaba difícil de imaginar cruzarla”. “Pero ahora rezo (...) y daría todo para que este equipo nos haga entrar en la historia y que el futuro hable de ellos”, comenta.

Vencedores ante el anfitrión ruso en cuartos de final, los croatas retan mañana a Inglaterra en semifinales. En 1998, la Cuadriculada había sido eliminada en semifinales por los locales franceses (2-1).

Después de la generación fantástica de Robert Prosinecki, Davor Suker, Slaven Bilic, Aliocha Asanovic o Zvonimir Boban, semifinalista en 1998, Croacia estuvo un poco relegada en el mapa mundial del futbol, hasta esta reaparición en potencia con otra camada genial liderada por Luka Modric e Ivan Rakitic.

Cantos y bocinas

Un recorrido que despierta el entusiasmo. Las plazas y las calles del país se llenan con gente que festeja con el rostro pintado de rojo y blanco o flameando las banderas del damero blanco y rojo.

Las personas cantan, los conductores tocan bocina, 4.1 millones de habitantes parecen decididos a lanzar una fiesta inédita desde aquel 4 de julio de 1998, cuando tres años después de la guerra de independencia, Croacia aplastaba 3-0 a Alemania en cuartos de final, en su primera Copa del Mundo.

“Fue un momento histórico para el futbol croata”, comenta Blazevic a propósito de un partido que el capitán de esa selección, Zvonimir Boban, describió como “el juego de nuestras vidas”. Y también de muchos croatas. “Estamos felices de ver a esta generación experimentar su propio año 1998, de asistir a una euforia futbolística”, apunta el diario Sportske Novosti.

“Siempre volvemos a la medalla de bronce de 1998, lo que representaba una carga para Modric y su equipo (...), pero desde el sábado (victoria en cuartos de final contra Rusia) el dolor ha desaparecido y revivimos por fin el 1998”, añade el periódico deportivo.

A Robert Prosinecki, excentrocampista del Real Madrid, le gustaría también “más que a nadie” que la banda de Modric “sea mejor” que la camada suya de 1998. “Quiero decir que 1998 no debería y no va a ser olvidada, pero me gustaría que el equipo de 1998 sea superado, que no hablemos más únicamente de 1998, sino también de 2018”, expresa.

Antes del torneo, el actual seleccionador Zlatko Dalic evocaba “los bonitos recuerdos de 1998”, una referencia casi omnipresente en la prensa croata. “Vamos a intentar acercarnos a ellos, más allá de que va a ser difícil repetir su recorrido. Pero lo vamos a intentar”, había anticipado.

¿Un escalón más?

Ahora, el técnico parece haberse quitado de encima la prudencia: “Respetamos a todo el mundo, Inglaterra, Bélgica y Francia. Pero ninguno de ellos es mejor que nosotros”, disparó Dalic.

El exinternacional Mario Stanic era uno de los miembros del seleccionado de 1998. “Nosotros vivimos nuestra propia historia, ellos la suya. Gracias a Dios por esta generación que confirma que Croacia es una pequeña superpotencia del futbol”, declaró. Y también espera que sus sucesores no caigan por el mismo tobogán emocional que le tocó sufrir en 1998 tras la eliminación contra Francia: “En tres días, pasamos de la cima al fondo del sótano”. “Estuvimos a un escalón de hacer historia y fracasamos”, dice el exatacante, quien espera que Modric y compañía puedan superarlos el miércoles.