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Eran dos sueños, dos esfuerzos supremos, dos estilos, dos pretensiones, derrochando energías, exigiendo a los pulmones las demandas de sus piernas, batallando alrededor de los latidos de sus corazones, que se escuchaban como retumbos. Un duelo de crujir de huesos, de quejidos de las almas.

Finalmente se impuso Croacia a Inglaterra 2-1, con el gol de Mandzukic en el minuto 108, cuando quedaban pocas gotas de sudor y de sangre, y se enfrentará en la final del domingo con Francia.

Un equipo de los de abajo, contra uno de los de arriba, el obrero retando a un representante de la aristocracia del futbol, aunque este haya sido limitado a solo una conquista en Copas del Mundo, siendo tres veces finalista en los últimos 20 años, único caso.

Croacia es el equipo de una presidenta que viajo en vuelo comercial para ver a su equipo contra Rusia, que solicitó permiso a cuenta de vacaciones, que compró su boleto en promoción, que llegó sus zapatos tenis en la mano para ponérselos, correr en busca de la entrada, y abrazar a los jugadores de su país desde las tribunas por la vía intangible del cariño.

Una proeza para Croacia que supo rescatar esperanzas, enderezarse a tiempo, y vencer, a un equipo más rápido, igualmente ambicioso que fue inyectado por el temprano gol de Kieran Trippier, sin importarle estar disputando su tercer partido consecutivo alargado a tiempo extra. Un alarde de resistencia, determinación y, por supuesto, capacidad.

¡Qué bien Inglaterra!

El primer tiempo fue una tortura para Croacia, no solo por lo que hacía Inglaterra, sino por lo que los croatas no podían hacer, inseguros en las conexiones, extrañando la incidencia de Modric, viendo como Rakitic trataba de moverse entre dificultades. El tiro libre ejecutado magistralmente por Trippier en el minuto 5, parecía haberlos dejado como un boxeador groggy, que sacude su cabeza buscando claridad y se toca las piernas para ver si están ahí.

Fue un derechazo por encima de la barrera de temores sin chanche para Subasic, rozando por la parte de abajo el travesaño buscando arrimarse al poste izquierdo del arquero. Noveno gol de Inglaterra con balón quieto.

Persígnate cuando veas a un inglés estar colocando una pelota para patearla aún en la esquina del córner. Precisamente McGruire cabeceando un tiro de esquina, estuvo cerca del segundo gol inglés en el minuto 12, pero el balón pasó saludando al poste derecho…

Es Perisic, quien levanta el brazo, se muestra, pide balones, intenta las proyecciones y grita ¡Vamos a pelear! A los 29 falla Kane una doble opción clara con intervención del travesaño, y en el 31, una triangulación de Croacia provoca zozobra en la zaga inglesa, antes de un disparo de Rebic cargado de veneno, en tanto falla Lingrand tirando desde el centro, y por caer el telón de los 45 minutos, Rakitic no ve a Modric destapado por el centro entrando al área, y malogra una oportunidad dorada.

Se endereza Croacia

Inglaterra abrió el segundo tiempo con la misma rapidez y Croacia no se encontraba lo mínimamente cómoda. Se necesitaba no solo del impulso de Perisic y Rebic por las rayas, sino de la funcionalidad de su medio campo, para aprovechar los ingresos de Lovren, quien recortaba su atrevimiento habitual ante el peligro de los desbordes ingleses, y de Varsalijko.

Es Perisic quien insiste mientras Modric moviéndose más al centro, consigue más pelotas, y Rakitic corre más libremente por la izquierda. Inglaterra confiando en su velocidad y punch, prefiere ir directo sin perder mucho tiempo, pero Croacia mejora no solo en contención, sino en progresión con menos trababas.

A los 55, una entrada del resurgente Modric por la derecha, facilita sobre un rechazo, el derechazo de Perisic que se estrella y casi revienta el tórax de Walker. Y en el minuto 68, cuando Inglaterra consideraba estar cuidando muy bien ese gol de ventaja, la estocada inesperada: Croacia realiza un largo cambio de izquierda a derecha que Varsalijko domina y envía un centro hacia el corazón del área.

La ventaja inglesa de 5 contra 2, no le afecta a Perisic que apareciendo como un fantasma, levanta su pierna izquierda lo suficientemente alto para adelantarse a la cabeza que intentaba interponer Walker, y empata el juego 1-1 haciendo crujir las vigas del parque y también los corazones. En el minuto 71, el incansable Perisic estrella un remate de zurda en el poste izquierdo de Pickford. Mayúsculo susto de Inglaterra y alargue inevitable.

Mandzukic mata con zurda

¿Cómo fue posible que Croacia en su tercer esfuerzo extra seguido, se mostrara con tanta vitalidad en contraste con lo que decían sus rostros? La supuesta ventaja inglesa en reserva de energías no se vio. Entró Pivaric por el exprimido Stranic y al rato, después que Varsalijko evitó un gol seguro por cabezazo de Stones, el técnico Dalic quien había decidido reservar sus cambios, envía a Kramaric por Rebic…

El gol de la muerte para Inglaterra y de la gloria para Croacia se produce cuando las progresiones de Modric se hacen sentir y Rakitic es más funcional, mientras los cambios de Inglaterra no proponen variantes. En el minuto 106, extensión del primer tiempo extra, aparece Mandzukic, el goleador que deambulaba necesitado de brújula y decide la batalla, y es frenado por una salida riesgosa de Pickford en una situación de angustia extrema con choque peligroso. Madzukic fue atendido en “cuidados intensivos” y en los últimos 15 minutos,  salió a matar…

Lo decisivo ocurrió después de un rechazo elevado en la defensa inglesa que Perisic cabeceó hacia atrás por donde se movía Mandzukic, con espacio, tiempo y buen perfil, para disparar con su zurda desde el vértice del área chica, perforando a Pickford. Croacia estaba adelante 2-1 y no soltó las riendas, apretándolas con los dientes. Por vez primera en su historia, Croacia llega a una final de Copa del Mundo. Con todo merecimiento.