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  • AFP

Croacia se preparaba fervorosamente el sábado para su primera final de un Mundial, y el pequeño país balcánico, orgulloso por la actuación de su equipo, cree firmemente que puede vencer a Francia.

El tablero de ajedrez blanco y rojo típico de la zamarra nacional está por todas partes: en los capós de los automóviles, los escaparates, tranvías, autobuses, y camisetas de los meseros, trabajadores de las tiendas o presentadores de televisión.

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Los carniceros exhiben su carne en presentaciones rojiblancas, mientras que un salón de belleza de Zagreb ha pospuesto su oferta de manicura francesa hasta el lunes en señal de apoyo a la selección nacional.

"Lo que fue una vez Brasil, Croacia es ahora... Croacia es campeón mundial", suena una nueva canción popular por radio y televisión para aumentar la moral.

Las camisetas con el lema "Croacia campeón del Mundial de Rusia- 2018" están a la venta, mientras que los camareros en un bar de Zagreb han estado 'dibujando' retratos de jugadores croatas en la espuma de los cafés.

"El éxito del equipo es inspirador. Ha traído un optimismo que ha hechizado a toda la sociedad", dice Gordana Deranja, directora de la asociación de empleadores croatas.

Los periódicos en el país de aproximadamente cuatro millones de habitantes se muestran extasiados, alabando al equipo conocido en croata como 'Vatreni' (Los fogosos), cuyo logro futbolístico no se había visto en una nación tan pequeña desde las hazañas de Uruguay en 1930 y 1950.

Al vencer a Inglaterra para clasificar a la final, Croacia ya superó a la generación que terminó tercera en el Mundial de 1998 en Francia.

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Los seguidores de Zagreb se han estado preparando para la final visitando el museo que exhibe la historia del fútbol nacional.

Llamado "Budi Ponosan" ("Sé orgulloso" en croata), el museo guía a los visitantes a través de partidos históricos e hitos futbolísticos con la ayuda de pantallas, videoclips y comentarios radiofónicos.

Se espera que decenas de miles de croatas vean el partido que comienza a las 5:00 pm (1500 GMT) en pantallas gigantes en plazas y bares de todo el país adriático, y que unas 8,000 personas lo vean en un antiguo anfiteatro romano en el puerto norteño de Pula, según organizadores.

- 'Una vez en la vida' -

"¡Mañana seremos 4.5 millones en el campo!", leía la página principal de Novi List citando a Ivan Rakitic, quien anotó los penaltis decisivos en la tanda contra Dinamarca y Rusia para sellar la final de Croacia.

Unas 1.230 entradas adicionales para la final en Moscú se vendieron media hora después de ser liberados durante la noche, informó el sábado la televisión estatal HRT.

Boletos para 10 vuelos chárter rumbo a Moscú que transportan a unos 2.000 aficionados se agotaron, mientras que las autoridades en Zagreb han trabajado horas extras para emitir más de 4,300 pasaportes desde cuartos de final.

Fuera de la capital, la fiebre del Mundial también es desenfrenada. "Esperamos una gran lucha y una gran victoria", dice Mario Vincelj, de Novo Selo, un pequeño pueblo unos 60 kilómetros al sur de Zagreb. En la posada local, el propietario ofrece cochinillos asados gratis a los clientes dominicales.

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"Los franceses son más grandes, más fuertes... nuestros jugadores están cansados, pero sabemos que mañana dejarán sus corazones en el campo", asegura a la AFP Vincelj. El partido será un "momento histórico para el país. Sucede una vez en la vida".

Croacia vivirá por primera vez  en su historia la final de una Copa del Mundo. Foto: EFE/END

Los principales políticos croatas también han estado aprovechando el éxito del equipo para promover el país. El mes pasado, el presidente Kolinda Grabar-Katirovic entregó una manta de Croacia a la primera ministra británica Theresa May, mientras que el secretario de Defensa de Estados Unidos, James Mattis, posó el viernes con un pañuelo de fútbol que le regaló su homólogo croata. Independientemente del resultado en Moscú, el equipo tendrá una recepción de héroe en Zagreb el lunes, con más de cien mil personas previstas.

El primer ministro, Andrej Plenkovic, instó a los empleadores a que permitieran que sus trabajadores abandonen sus puestos más temprano el lunes para asistir a lo que llamó una "magnífica fiesta de bienvenida".

Y si Croacia gana, el gobierno está considerando declarar el lunes libre, mientras que el presidente homenajeara formalmente al técnico Zlatko Dalic y a los jugadores.