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El déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno crónico que afecta el comportamiento general de los menores de edad, quienes sufren duras consecuencias porque los adultos, en especial los tutores y maestros, suelen referirse al niño o niña como “demasiado necios”, “inquietos”, “hablantines” o “desobedientes”, lo que lesiona el autoestima de quienes lo padecen.


Este trastorno neurosiquiátrico es el más frecuente de la infancia y la adolescencia. Tiene una incidencia del 5 al 15 por ciento (de esto, se estima que del 3 al 7 por ciento están en América Latina) y se considera un problema de salud pública porque afecta aproximadamente a unos 36 millones de personas, lo que implica más a varones con una relación de 4 a 1.


En los últimos años se ha avanzado mucho en el aspecto genético del TDAH. Hoy se sabe que es un trastorno poligenético, es decir que están involucrados muchos genes, sin embargo, los más estudiados son los relacionados con los neurotransmisores dopamina y norepinefrina, así como la sinaptina u otros relacionados con la dislexia.


Entre las alteraciones funcionales se caracteriza por desregular la función bioquímica y disminuir la glucosa en regiones prefrontales. Algunos estudios han reportado disminución de volumen a nivel de la región frontal derecha y alteraciones estructurales en estos pacientes. No existen evidencias científicas que comer demasiado azúcar, tomar café o algunas alergias causen TDAH.
Clasificación


El TDAH se califica en predominantemente hiperactivo, predominantemente inatento y mixto. Los síntomas varían de acuerdo a la prevalencia, frecuencia y grado de deterioro. En los niños con inatención es frecuente la falla académica, ansiedad y baja autoestima. La hiperactividad e impulsividad suele ser más frecuente en los niños y la inatención predomina en niñas.

Para saber si su hijo o hija presenta déficit de atención, hay que basarse en los siguientes criterios:
*   No presta atención a los detalles
*   Se distrae con mucha facilidad
*   Tiene dificultad para mantener la atención
*   Parece no escuchar cuando se le habla
*   No sigue instrucciones
*   Tiene dificultad para organizar tareas y actividades
*   Evita tareas que requieran de un mayor esfuerzo mental
*   Extravía objetos necesarios
*   Presenta descuido en sus actividades diarias

Para saber si su hijo o hija presenta hiperactividad, hay que basarse en los siguientes criterios:
*   Mueve a menudo en exceso manos y pies
*   Abandona su asiento en la escuela o en otras situaciones donde se espera permanezca sentado.
*  Corre o salta en lugares que es inapropiado hacerlo
*  Tienen dificultad para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio
*  Está en marcha siempre como si tuviera un motor
*  Habla en exceso

Para saber si su hijo o hija presenta impulsividad, hay que basarse en los siguientes criterios:
* Da respuestas antes de haber completado la pregunta
* Se le dificulta esperar su turno
* Interrumpe o se inmiscuye en actividades de los demás

Otros síndromes incluyen trastornos del sueño, terror nocturno, despertares frecuentes, movimiento periódico de las extremidades, así como trastornos del estado de ánimo, de la conducta, del aprendizaje y tendencia a las adicciones.
Estudios y diagnóstico


No existe un estudio específico para diagnosticar TDAH, ya que este es meramente clínico. Sin embargo, en aquellas situaciones donde hay duda o se sospecha la existencia de otra entidad, se solicitarán estudios, según sea el caso.

A nivel general se realiza una historia clínica donde se evalúan los antecedentes hereditarios de la familia, si se nació de forma prematura, si hubo asfixia al nacer, traumas obstétricos o exposición a sustancias tóxicas. De igual manera, se valora cómo ha sido el desarrollo psicomotor y se evalúan los signos clínicos descritos, así como su funcionamiento en la casa y la escuela. Deben existir pruebas claras de deterioro en su actividad académica, laboral y social. Estos no deben estar relacionados con esquizofrenia, trastorno sicótico o trastorno generalizado del desarrollo. Este trastorno requiere de un tratamiento farmacológico, aunque la mayor batalla está en coordinar los esfuerzos de los padres, profesores, cuidadoras, doctores y terapeutas.

 

Neurólogo Pediatra
Hospital Central Managua