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La dermatitis atópica es una enfermedad genética que suele aparecer en niños cuyos padres, hermanos o hermanas, han sufrido de enfermedades alérgicas como asma, rinitis, conjuntivitis, alergia, alergia alimentaria, urticaria, entre otras.


Esta enfermedad puede aparecer a cualquier edad, pero usualmente en un 60% de los casos aparece en el primer año de vida.


Aunque algunas veces esta enfermedad se prolonga durante largo tiempo, en raras ocasiones dura toda la vida. A menudo se pasa por periodos de recuperacion, en verano normalmente, pero vuelve a aparecer.
Los síntomas varían en función de la edad del niño, tanto en la forma de maniferstarse como en las partes del cuerpo donde aparece.


La dermatitis atópica en la infancia
Los primeros signos de alarma aparecen en el segundo o tercer mes de vida. Se inicia como manchas rojizas, pequeñas ampollas a menudo unidas a pérdida de un líquido transparente o amarillo, mezclado con sangre que se coagula para formar unas costras amarillentas o marrón rojizas. En algunas ocasiones aparece una pequeña grieta rojiza en el pliegue del lóbulo de la oreja, esto puede ser el primer síntoma.


Estas manchas pueden ser observadas en las mejillas frente, mentón, el tronco y en las superficies extensoras laterales de las extremidades. Más tarde se pueden propagar a todo el cuerpo, en brazos y piernas. El niño se rasca permanentemente y, especialmente, cuando no está vestido o durante la noche; los rasguños graves hacen que el niño esté irritable, se altera su sueño.


A menudo, el niño puede provocarse arañazos, hasta el punto que lleguen a sangrar. El rascarse continuamente, aunque el niño esté vestido, hace que la piel deje de producir costras, lo que a su vez provoca una infeccion, causando así una resitencia al tratamiento.


Otra forma de manifestarse es como una erupción tipo salpullido que se dispone en círculos, da el aspecto de una infección de hongos (Carate), la piel no se inflama ni supura, pero es más gruesa y áspera. Despues de esta fase se inicia una decamación visible tipo blanquecinas. Suele afectar la cara, alrededor de los ojos, boca y mejillas. Puede afectar todo el cuerpo.


Además de la cara, la enfermedad puede localizarse en las flexiones de los codos, rodillas, muñecas, tobillos, el cuello, es decir las zonas de movimientos. El cuello toma un color marronoso, lo que llamamos “cuello sucio o curtido”. Aparecen siempre acompañadas de prurito (picazón), más intenso por la noche.
En la última fase de estos brotes se observan manchas blancas en la cara y/o el cuerpo.


Los niños con dermatitis atópica presentan otras características comunes como doble arruga ingraorbitaria, palidez de la porción central de la cara, manos y pies arrugaditos, piel seca.


Factores desencadenantes
Polvo y tierra

Los niños o cualquier paciente atópico deben evitar tener contacto con el polvo o tierra. El polvo casero puede aumentar en gran cantidad las sustancias generadas por el sistema inmunológico y que son responsables de muchos de los sintomas como sequedad, comezón en la piel y en los ojos, secreción nasal, etc.
Alimentos.


Como la piel de los pacientes que sufren de esta enfermedad reacciona de forma exagerada, existen alimentos y ropa que por su proceso de fabricación o por los elementos de coloración utilizados pueden aumentar en algún grado la enfermedad. Por esto, deben evitarse las comidas de paquete con colorantes y sabores artificales, gaseosas, mariscos, entre otras, y el uso de ropa sintéticca (lycra, impermeables, caucho, lana, etc.)


La reacción individual y las nuevas molestias
Se conoce que dentro de los factores importantes en la persistencia y desarrollo de la enfermedad está el “estrés emocional”, además del aumento de la actividad física, aumenta la sudoración, y por consiguiente, la pérdida de humectación de la piel que es uno de los factores más importantes en el desarrollo de la enfermedad.


Alimentos que frecuentemente son responsables de los brotes atópicos:
Leche y sus derivados.
Huevo
Avena, trigo, nueces, almendras
Chocolate, cacao o cocoa
Cerdo y sus derivados
Pescado
Frutas cítricas o tomates

La sequedad es resultado de la inflamación de las capas superficiales de la piel, por eso los pacientes con dermatitis atópica deben recibir los siguientes cuidados:
* Jabones suaves, ricos en grasas, en los sitios de mayor sudoración, es decir: axilas, genitales, manos, etc.
* Evitar el uso de espumas, toallas de restregar o cualquier elemento que pueda irritar la piel.
* El baño debe ser máximo de tres minutos y preferiblemente a mitad de la mañana o la tarde (10 a.m. a 3 p.m.). Jabón tipo glicerina o recomendados por su médico. No en exceso y no sobre la piel brotada (día de por medio)
* Hidratar la piel con crema humectante por lo menos cuatro veces al día.
* Su pediatra recomendará lo más adecuado en cuanto a jabones y cremas.
* No use colonias en la piel ni en la ropa.
* Cambie frecuentemente los pañales.
* Evitar los desencadenantes de la enfermedad.
* Enjuague cuidadosamente la ropa para eliminar los residuos de jabón.
* No utilice cualquier aceite o crema por su cuenta que pudieran irritarle la piel.
* Utilizar ropa, toallas y sabanas 100% de algodón.

 

Dermatóloga-Pediatra
Hospital Central Managua doctor “César Amador Kühl”