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La percepción de los colores es un lenguaje sensorial comprensible para todos, es un lenguaje sin palabras. Es una forma de lenguaje visual.

El color tiene una calidad vivencial y un significado concreto, válido en general para todos. Es el lenguaje de los sentimientos visualizados. Tiene un papel destacado en la vida de las personas.

Los colores como los marrones, beiges, cremitas son formales y tradicionales, poco estimulantes para la seducción. Los tonos en la gama de los azules, producen una sensación de tranquilidad y de sutil sensibilidad (sus símbolos, el cielo, el mar, el universo) se presta para la seducción reposada, tranquila y serena (ej.: ropa interior color lavanda).

Los colores más brillantes e intensos como rojos, amarillos, violetas son estimulantes para la seducción.

El amarillo, transmite una sensación de ligereza, libertad y cambio.

El rojo simboliza el fuego, lo caliente, las brasas, la pasión, provoca sensaciones estimulantes, actúa siempre provocando excitación. El rojo usado por una mujer es provocativo (ej.: labios rojos).

El violeta surge de la mezcla del rojo y el azul, permite que la fusión de los extremos (pasión-serenidad) genere sensaciones óptimas de seducción y equilibrio.

En la seducción, el negro ocupa un lugar destacado. El negro es enigmático, sugiere los deseos más ocultos del inconsciente, es lo profundo a diferencia del blanco que remite a lo puro, lo diáfano, lo no contaminado, lo inocente.

Ropa interior negra sugiere los deseos ocultos y velados tanto en varones y mujeres.
Serán luego,  las fantasías de cada uno, sumado a su personalidad el toque que lo distinga en su forma de seducir y erotizar al otro.

En nuestra sociedad occidental, el erotismo y la seducción tienen distintos colores, en el hombre y la mujer. Son los condicionamientos culturales y de la moda.

Las fantasías de cada uno darán el toque mágico en la forma de seducir y erotizar al otro.

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