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Con la llegada del frío, no tenemos otro deseo que el de acurrucarnos en los brazos de nuestra pareja y pasar la tarde dedicándonos el uno al otro.

No hay mejor momento que este para comenzar con los masajes sensuales. ¿El objetivo? evidentemente relajarse, pero también elevar la libido y reavivar el potencial erótico de cada parte del cuerpo.

¿Tienes ganas de probar? Recorre con nosotros el camino de la sensualidad y prueba los masajes que te proponemos, perfectos tanto para hombres como para mujeres.

 

Técnicas de masajes para la cabeza
¿Cómo lo hago? Tu pareja se tumba de espaldas con la cabeza sobre un cojín. De rodillas detrás de él comienza por la frente; haz un suave recorrido con tus dedos desde la nariz y ve hasta el nacimiento del cabello, alternando mano derecha e izquierda. Repite este movimiento una docena de veces variando la intensidad de la presión, según los deseos de tu compañero. Para terminar, pon las palmas de la mano sobre sus sienes y mantén la posición durante dos minutos.

¿Por qué es tan bueno? Porque esas caricias estimulan el centro energético situado detrás de la frente, lo que llamamos el “tercer ojo”. Resultado: las tensiones se relajan, el estrés desaparece, un sentimiento de bienestar se apodera de la persona.

El mejor momento para hacerlo: a primera hora de la tarde, ¡para entrar en faena!
Se recomienda hacerlo de forma suave; será el preámbulo ideal para otro tipo de masajes con mayor carga erótica. Aunque no tengas ninguna experiencia, este masaje es fácil de hacer, además de rápido te permitirá familiarizarte con el contacto físico mutuo.

 

La espalda: la zona más agradecida
¿Cómo lo hago? ¡Es el momento de practicar el masaje californiano! Tu pareja se tumba boca abajo y tú te sitúas a la altura de su cabeza, con las palmas de las manos en lo alto de su espalda. Desliza suavemente tus manos hasta llegar a sus nalgas haciendo un pequeño estiramiento en dirección a sus pies. Presiona el contorno de sus nalgas y desliza tus manos por los costados, para después remontar hasta las axilas, antes de tirar ligeramente de los hombros hacia lo alto para volver a la posición de partida.

Repite este movimiento aumentando la presión al mismo tiempo. No te olvides de sincronizar tus gestos con la respiración de tu pareja: asciende cuando inspire, desciende cuando expire.

¿Por qué es tan bueno? ¡Porque relaja! Las tensiones musculares se desvanecen bajo los efectos de los movimientos envolventes. Otra ventaja: este masaje reaviva la sensibilidad de la piel. ¡Tu chico será aún más receptivo a tus caricias!

El mejor momento para hacerlo: después de una dura jornada de trabajo, cuando se sienta muy estresado o cansado. ¡Relajación y despertar del deseo garantizados!

A tener en cuenta: Este masaje en realidad se llama “Sensitive Gestalt Massage”. Se utiliza el término “californiano” porque la técnica nació en esta región de Estados Unidos en los años 60. ¡Mucho más sexy!

 

El pecho: ¿Cómo se masajea?
¿Cómo lo hago? El “masajista” se sitúa a la derecha de su compañero, al nivel de sus caderas. Las manos han de estar sobre los pectorales/senos, envolviéndolos bien. Procede a hacer tres movimientos circulares: en el sentido de las agujas de un reloj para el seno derecho, en el sentido contrario para el izquierdo y, sin dejar de realizar estos círculos, acerca y aleja los senos. Después, desliza tus dedos desde el pezón hasta el exterior del seno y amasa delicadamente la piel variando la presión. Para terminar de una forma más erótica, sírvete de tu boca y no dudes a besar directamente su pecho.

¿Por qué es tan bueno? el pecho y el vientre están entre las partes más sensibles del cuerpo: la piel alrededor de la clavícula es muy fina, por lo tanto muy receptiva a las caricias. Por otra parte, tanto para la mujer como para el hombre, el pecho es una zona erógena secundaria, que una vez acariciada, entraña la excitación de las zonas primarias (órganos sexuales).

El mejor momento para hacerlo: cuando sientas que tu libido está a media asta. 30 minutos de masaje sensual del pecho deberían bastar para despertar a los fogosos amantes que habitan en ustedes.

 

Los brazos, esos grandes olvidados
¿Cómo lo hago? Siéntate al lado de tu chico, toma su mano izquierda y pon la derecha sobre su palma, con los dedos en dirección a su hombro. Remonta suavemente desde su muñeca hacia el codo, antes de descender de nuevo por el brazo. Repítelo dos veces.

Después, pon las dos manos paralelas sobre sus antebrazos y asciende hasta el hombro ejerciendo una presión uniforme. Vuelve a descender relajando la presión. Repite este gesto varias veces. Para terminar, pon su mano derecha entre las tuyas y masajea su palma con tus pulgares para después deslizar tu dedo índice entre sus dedos. Haz lo mismo con el brazo derecho.

¿Por qué es tan bueno? Muchas veces lo olvidamos, pero el brazo alberga numerosas zonas erógenas, sobre todo en los codos (en el pliegue interior), los puños y las manos. Muy raramente acariciamos estas partes del cuerpo, particularmente sensibles a los masajes.

Compruébalo tú misma: un buen masaje en esas zonas procurarán a tu pareja una intensa sensación de placer.

El mejor momento para hacerlo: Cuando sientas que la rutina invade tu pareja y que los contactos físicos diarios son cada vez menos frecuentes. El masaje de brazos los hará descubrir las manos y los hombros del otro y pondrá de relieve ciertas zonas del cuerpo que normalmente tienen olvidadas, reservadas a los simples gestos banales de la vida cotidiana.

A tener en cuenta: Debido a su significado simbólico (protegen y miman), el masaje erótico en manos y brazos refuerza los sentimientos en el seno de la pareja, los une más.

 

Diviértete con el masaje de las nalgas
¿Cómo lo hago? Tu pareja se tumba boca abajo y tú te sientas justo debajo de su trasero, a horcajadas. Pon las palmas de la mano sobre sus nalgas y masajéalas con movimientos circulares cada vez más amplios. Acentúa la presión. Ve después a la nalga derecha; pon tus manos sobre ella y, con la ayuda de tus pulgares, forma un “rollo” con la piel y remóntalo hasta el coxis. Alterna nalga derecha con izquierda.

¿Por qué es tan bueno? Porque, tanto para el hombre como para la mujer, esta es una zona de un carácter altamente erótica. Además, en el caso de los hombres, los puntos de estimulación que excitan la próstata y la producción de testosterona se sitúan alrededor del coxis, cerca del ano.

El mejor momento para hacerlo: Cuando sientas la suficiente confianza con tu pareja como para dejarle mirar y masajear tus nalgas a plena luz. ¡A evitar en las primeras citas!

 

Un masaje perfecto para los pies
¿Cómo lo hago? Tu pareja se tumba de espaldas, con un cojín pequeño bajo las rodillas. Siéntate a la altura de sus pies, ponte aceite de oliva en las palmas de las manos y caliéntalo frotándolas. Coge su pie izquierdo con las dos manos y realiza movimientos circulares con el pulgar sobre los tobillos, en el sentido de las agujas del reloj. Haz lo mismo con el pie derecho. Después pon los tres primeros dedos de tu mano sobre el tobillo externo y dibuja cinco círculos lentamente primero en un sentido, después en el otro, y por último, hacé movimientos en forma de ocho. Continúa variando la presión y la amplitud de los movimientos.

¿Por qué es tan bueno? Porque los pies son zonas potencialmente erógenas y comprenden cuatro puntos de estimulación sexual, relacionados con los órganos genitales. Un masaje en los pies relaja y excita al mismo tiempo: ¡el doble de ventajas!

 

10 reglas de oro del masaje en pareja

1)    Comer ligero antes del masaje. No hay mejor momento para probar un menú light y 100% afrodisíaco a base de ostras, fresas y champagne.

2)    Aclimatar correctamente la habitación. La temperatura ideal: 25 grados. Ha de ser un ambiente cálido para que los músculos se relajen y el cuerpo disfrute plenamente del masaje. ¡Ten en cuenta que estarán desnudos!

3)    Favorecer una atmósfera Zen: atenúa las luces y desconecta el teléfono para que no los molesten. Una música suave y relajante de fondo creará el ambiente adecuado. También puedes vaporizar en el ambiente aceites esenciales para que el aroma sea agradable: tres gotitas de aceite de azahar relajarán tensiones.

4)    Crear un lugar cómodo: Pon cojines blanditos sobre la cama, el sofá o el suelo, utiliza mantas suaves y calientitas o toallas gruesas, agradables para la piel.

5)    Invertir en aceite de masaje. Elige los que sean algo fluidos y grasos para que las manos se deslicen bien por la piel. Evita el aceite de parafina, que es químico y decántate por un aceite vegetal biológico. En cuanto al olor, la decisión es tuya: almendra dulce, macadamia, sésamo, albaricoque...

6)    Quitarse las joyas y cortarse las uñas, para evitar arañar a la pareja.

7)    Atender a las sensaciones del otro: varía la presión en función de sus reacciones. Lo puedes sentir en su respiración.

8)    Cambiar la técnica: rozar, “amasar”, pellizcar, masajear, presionar... Y, sobre todo, evita cicatrices y varices.

9)    Compartir: El masaje erótico es, ante todo, un intercambio de papeles y, por tanto, sensaciones.

10)    Dejar volar la imaginación: No tienes por qué seguir al pie de la letra las técnicas que te proponemos. Alterna tus caricias con besos y mimos, solo tú sabes lo que más le gusta a tu pareja.

 

Enfemenino.com