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Una de las evidencias científicas más notables a las que llegaron los especialistas en salud en el reciente Congreso Latinoamericano de Obesidad celebrado en Venezuela,  es que todos en la región, sin excepciones, estamos cada vez más gordos. Las causas: aumento en la ingesta calórica y el sedentarismo. Los riesgos: la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

Aunque América Latina aún registra tasas de obesidad en niveles muy por debajo de los de países desarrollados como Estados Unidos, esa diferencia se irá haciendo más pequeña porque las cifras de obesidad están aumentando en la región, concuerdan los expertos.

El parámetro más usado para medir el sobrepeso y la obesidad es el índice de masa corporal (IMC). En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define el sobrepeso como un IMC igual o superior a 25 Kg/m2, y la obesidad como un IMC igual o superior a 30 Kg/m2.

Las evidencias apuntan que de seguir al ritmo de aumento de sobrepeso, seis de los países con mayor obesidad en el mundo serán latinoamericanos: Venezuela, Guatemala, Uruguay, Costa Rica, República Dominicana y México.

Las cifras de sobrepeso y obesidad han encendido la alarma de la mayoría de las autoridades sanitarias de nuestros países, quienes hace solo unas décadas se preocupaban por la desnutrición y en alcanzar la ingesta calórica recomendada por OMS.

“El incremento en las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la obesidad  pertenecen al grupo de las enfermedades derivadas del incorrecto estilo de vida”, explica Imperia Brajkovich, médica endocrinóloga y presidenta de la Asociación Venezolana para el Estudio de la Obesidad.

Los especialistas en salud están en consenso al advertir que el cambio en las porciones de la dieta es un factor decisivo en el tema del sobrepeso, que se insinúa a simple vista en nuestras ciudades. No recomiendan suprimir alimentos, pero sí disminuir las raciones; comer cinco vegetales o frutas al día e ingerir líquidos para mantener la hidratación.

Otra de las recomendaciones consensuadas es la actividad física. Las principales sociedades médicas presentes en el X Congreso Latinoamericano de Obesidad concluyeron que el sedentarismo está afectando cada día más a las poblaciones de América y exhortaron a la población adulta a incorporar la actividad física regular dentro de sus hábitos de vida, como por ejemplo caminar al menos 30 minutos diarios todos los días de la semana, o realizar cualquier tipo de actividad física que les guste. La Organización Mundial de la Salud también aconseja a la población adulta la práctica de actividad física, debido a que está demostrado que las personas que siguen esta recomendación mejoran su estado físico y emocional, y controlan más fácilmente su peso.

Los cambios en estos últimos años  se deben tanto a los malos hábitos alimentarios, como a la poca actividad física que estamos realizando, concluyen los especialistas. Por ello, es primordial insistir en la importancia de la educación nutricional. “Hay que difundir pautas y conductas alimentarias saludables y facilitar la actividad físico-deportiva”, precisa Brajkovich.