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¿Usted es delgado pero con cerebro de gordo? Es decir, sufre de ataques de ansiedad. Déjeme decirle que podría ser un síntoma típico de quienes padecen de hígado graso.

El término hígado graso se refiere a una enfermedad caracterizada por acumulación de ácidos grasos y triglicéridos en las células hepáticas. Según indica el doctor Sergio López, Master en Hepatología, el hígado graso o esteatosis hepática no alcohólica es considerada una epidemia en el mundo occidental, principalmente en países desarrollados, y aún en los empobrecidos como Nicaragua, afecta hasta el 30% de la población.

Esta enfermedad es el resultado de la acumulación de grasa en los hepatocitos -una célula propia del hígado- puede llevar a inflamación hepática, con la posibilidad de desarrollar fibrosis y finalmente terminar en el daño hepático crónico o cirrosis en un 15 a 25% de los pacientes, la presencia de cirrosis aumenta el riesgo de cáncer de hígado.

El especialista dice que habitualmente el hígado graso es asintomático, una enfermedad silenciosa, aunque algunos pacientes pueden referir dolor o malestar inespecífico en el costado superior derecho del abdomen. El diagnóstico se determina principalmente por la alteración de las pruebas hepáticas como la bilirrubina y las transaminasas más un ultrasonido abdominal y si este muestra el hígado con aumento de ecogenicidad (“brillante”) estamos ante presencia de hígado graso.

La causa del hígado graso se debe a varios factores y en personas con bajo consumo diario de alcohol (aproximadamente dos cervezas, una copa de vino o de ron), se relaciona con la presencia de alteración del colesterol/triglicéridos, elevación de niveles de glicemia, hipertensión arterial, obesidad, diabetes mellitus tipo 2 o la intolerancia a la glucosa, la resistencia a la insulina, la pérdida rápida de peso, algunos fármacos como corticoides y antibióticos, enfermedades metabólicas del hígado, toxinas, infección por HIV, desnutrición proteica-calórica y procedimientos quirúrgicos para reducción de peso.

Otro de los medios diagnósticos efectivos para determinar si usted sufre de hígado graso es la biopsia hepática, un procedimiento de bajo riesgo, pero no todas las personas con sospecha de hígado graso son sometidas a este procedimiento. La mayoría de pacientes con hígado graso no desarrollarán una enfermedad con consecuencias graves si se ve a tiempo con un especialista.

El tratamiento, asegura el doctor López, consiste en la reducción de los principales factores de riesgo como la obesidad y el sobrepeso, que son modificables mediante cambios en el estilo de vida. La normalización del peso y el aumento de la actividad física; son la base del tratamiento que debe adecuarse de acuerdo al nivel de afectación.

Tome Nota

El hígado graso se ha convertido en un preocupante problema de salud a nivel mundial, debido a la gran cantidad de pacientes que lo padecen y que incluso se le considera una epidemia, a consecuencia de la inmensa cantidad de personas con sobrepeso y trastorno de colesterol. Para mayor información puede consultar con el doctor Sergio López, Máster en Hepatología, al cel: 88089991.

Otras recomendaciones incluyen:

Reducir la ingesta de alcohol

Hacer ejercicios de forma regular

Consumir una dieta balanceada y saludable y buscar consejo dietético especializado

Evitar el consumo de medicinas innecesarias

En los pacientes que se encuentran en etapas más avanzadas de la enfermedad algunos medicamentos pueden ayudar, como antioxidantes (vitamina E) o agentes sensibilizadores a la insulina

Y lo principal si usted tiene los síntomas de la obesidad oculta busque un especialista con el propósito de valorar su riesgo de enfermedad hepática y descartar otras enfermedades del hígado