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El consumo de azúcares agregados –aquellos que se adicionan a alimentos y bebidas en su preparación– no se asocia a la medición de peso en niños y jóvenes de 6 a 18 años. A esta conclusión llegaron investigadores del Departamento de Pediatría, Centro de Investigación sobre Nutrición Infantil, Colegio de Medicina de Baylor, Houston y de la Universidad Estatal de Louisiana, el cual publicó el Centro de Investigación Nutricional de Niños, del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos. También concluyeron que el consumo de azúcares agregados no contribuyó significativamente en las evaluaciones sobre el índice de masa corporal en niños y jóvenes de 6 a 18 años.

La meta de este estudio fue examinar con más detalle la asociación entre el consumo de azúcares agregados y el peso/adiposidad en niños, utilizando los más recientes datos nacionales reportados por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos, basados en información de 2003 a 2006.

Los datos reportados en este estudio indicaron que los niños con sobrepeso y los obesos entre 6 y 18 años no consumían más azúcares agregados que los de peso normal. Además, los menores obesos entre 12 y 18 años consumieron menos azúcares agregados que quienes tenían sobrepeso o tenían peso normal en el mismo grupo de edad. Por otro lado, los investigadores hallaron que los menores entre 12 y 18 años con sobrepeso u obesos consumían menos calorías en general que los de peso normal en este mismo grupo de edad.

La investigación no encontró asociaciones entre la ingesta de azúcares agregados con ninguna de las mediciones de peso estudiadas, después de eliminar variables como la posible subestimación (comer menos) o sobreestimación (mayor actividad física).

Este trabajo mostró que el peso de niños y adolescentes en este estudio no depende (no es estadísticamente significativo) de los azúcares agregados que consuman. De hecho, adolescentes obesos (entre los 12 y 18 años de edad) consumieron una menor cantidad de azúcares agregados que sus contrapartes con sobrepeso o con pesos normales.

Los investigadores indican que cualquier recomendación que se centre en la reducción de la ingesta de un nutriente específico, como el azúcar, no es recomendada porque no está tomando en cuenta el peso que tienen otros nutrientes en el consumo total de calorías.

La principal contribución que provee este estudio a la comunidad científica, es la relación de los azúcares agregados sobre el peso corporal. Solo el 0.11% de la diferencia de pesos entre niños de 6 a 11 años se puede explicar como resultado de la ingesta de azúcares agregadas, mientras que en la población de 12 a 18 años, el porcentaje es menor al 0.23%. Esto quiere decir que el consumo de azúcares agregadas es tan solo uno entre múltiples factores que influyen en el peso corporal de niños y adolescentes en crecimiento. El documento destacó que se necesitan más estudios que analicen la relación entre el consumo de azúcares agregados y el peso, específicamente en niños.

Disponibilidad de azúcares agregados aumenta
Otro hallazgo importante del estudio, es que los niños están consumiendo menos azúcares agregados que los permitidos por el Instituto de Medicina de los Estados Unidos.

Si bien la disponibilidad per cápita de azúcares agregados aumentó 19% entre 1970 y 2005, su consumo medio real fue mucho menor en 2005 que en 1970. Los investigadores encontraron que la ingesta promedio es de 23 cucharaditas, cantidad similar a la que reportó un reciente estudio que determinó que los estadounidense mayores de dos años estaban consumiendo un promedio de  19.7 cucharaditas al día. Según esos datos, el porcentaje de energía proveniente de los azúcares agregados es de 17%, lo que equivale a un 5% menos que el  máximo recomendado por el Instituto de Medicina de los Estados Unidos (IOM, por sus siglas en inglés) que lo ha fijadoen 25% dentro de la ingesta total diaria de alimentos.

Los resultados de este estudio ponen de manifiesto el riesgo que representa aislar el azúcar agregado y no considerar una variedad amplia de nutrientes cuando se busca determinar qué contribuye al peso de la población. Según este estudio, todas las investigaciones que buscan una relación entre azúcares agregados y peso corporal necesitan considerar su consumo como un contribuyente más, en vez de centrarse en una relación directa causaefecto azúcar-obesidad.

El análisis concluye que los datos estudiados deben ser explorados más a fondo y se debe confirmar en futuras investigaciones, antes de que se impongan políticas públicas y se hagan recomendaciones dietéticas. Asimismo, sugiere la necesidad de observar los patrones de alimentación dentro de un contexto más amplio, en lugar de estudiar y señalar alimentos y nutrientes específicos y su impacto en el peso corporal.

Consideraciones adicionales
Analizar los hábitos alimenticios y la actividad física que realizan niños y adolescentes, para buscar un balance entre la ingesta y el gasto calórico, es primordial para alcanzar un estilo de vida activo y saludable.

Tal como lo señaló esta investigación, las personas consumen distintos tipos de comidas y bebidas, por lo que no se puede señalar a una única comida o bebida como responsable o causante de sobrepeso u obesidad. Sin embargo, todas las calorías cuentan, sin importar de donde provengan.