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Sonreírle a la vida es cosa fácil si existen buenos hábitos de higiene  bucal, donde los principales protagonistas son los dientes, piezas fundamentales que permiten al ser humano ingerir alimentos sólidos, tener buena digestión, pero sobre todo ser dueños de una sonrisa plena y libre de prejuicios.

En muchas ocasiones se ha dicho que la boca forma parte de nuestra carta de presentación, lo cual no es mentira; sin embargo, hay personas adultas que a pesar de  tal afirmación, se rehúsan a visitar a un especialista en la materia. Es posible que tal reacción se deba a un trauma que data desde su infancia, una razón para hacer énfasis en el  cuido dental a partir de las primeras etapas de vida.

Muchos padres ignoran a qué edad deben llevar a sus hijos  a un consultorio para que le revisen sus piezas dentales al tiempo de hacerles un buen hábito de higiene,  dice el doctor Luis Pastor González V., Odontólogo, especialista en el campo de rehabilitación oral, quien agregó algunos pasos para obtener una buena dentadura.

A partir de los dos años de edad los niños necesitan que sus 20 dientes ya formados sean revisados por un especialista, como parte de la prevención que estos deben tener con la salud bucal al llegar a su etapa adulta y no ser víctimas de traumas, los cuales suelen crearse cuando al pequeño lo llevan por un problema y no por rutina, refiere el experto.

Hoy día existen odontopediatras que son los encargados de darles una clase introductoria a los niños en forma de juegos con charlas e instrumentos propios de la especialidad, con el fin de familiarizarlos con los consultorios y  erradicar temores de por vida, asegura el doctor.

La comparación entre un niño que visitó un consultorio y se relacionó con los instrumentos odontológicos con otro que llegó por un dolor de muela es totalmente diferente, dado que este último va creándose miedos e inseguridades respecto al episodio que  recordará como doloroso, enfatizó González.

Este primer paso permitirá que el niño cuando llegue a su etapa adulta lleve una vida normal con respecto a las visitas al odontólogo, las cuales deberían ser dos veces al año, tomando en cuenta que no es lo mismo prevenir que darle mantenimiento a los dientes esporádicamente.

Es de vital importancia que las personas, tengan en consideración que las piezas dentales son tan fundamentales como otras partes del cuerpo, dado que una mala higiene en los dientes puede desarrollar patologías no sanas para el Sistema Digestivo, psicológico y físico, explicó el especialista.

Una vez que los padres empiezan a involucrar a sus hijos con el buen habito de la salud bucal a partir de los dos años, se debe estar alerta cuando el pequeño cumpla los seis, que es la etapa cuando empiezan a salirle  sus primeras piezas permanentes como son las muelas, para la aplicación de flour y el  sellador de fosas y fisura, dado que estas llegan para quedarse hasta la adultez, agregó.

Ojo con la muda de los dientes
El doctor González advirtió  que una  vez que el niño empieza a mudar los dientes  de leche a los 6 años, estos deben permanecer en la boca hasta el último momento, es decir hasta que se aflojen de manera natural, estos no se deben quitar a la fuerza como la gente acostumbra hacerlo, dado que son los encargados de mantener el espacio del diente que viene saliendo, como son los permanentes, añadió.

A partir de las primeras visitas al odontólogo los niños deben iniciar el proceso del cepillado. Los primeros años debe hacerse con agua y poco a poco ir introduciendo la pasta dental. En el caso de los adultos estos deben cepillarse los dientes al  menos cinco veces al día; al levantarse, después de cada tiempo de comida, (desayuno, almuerzo y cena)  y antes de ir a la cama, especificó.

Uno de los secretos para el mantenimiento de los dientes son  las visitas periódicas al odontólogo y hacer un buen cepillado dental,  que además se complementa con el uso de hilos dentales y enjuagues bucales.

Técnica correcta del cepillado
* Coloque el cepillo con una inclinación de sus cerdas de 45 grados hacia la encía y arrastre desde ahí hacia el diente.
* Cepille todas las superficies internas de los dientes.
* Cepille con movimientos circulares, utilizando las cerdas elevadas de la punta del cepillo en los dientes,  en caso que lo tenga.
* Use las cerdas cónicas para limpiar las superficies masticatorias de los dientes con movimientos de atrás hacia delante.
* La lengua es otra parte de la boca que debe mantenerse higiénicamente limpia.
* El hilo dental es un elemento que no debe faltar en el aseo diario de los  dientes, dado que la función de este es llegar a esas zonas  donde el cepillo no puede limpiar.
* El uso de los enjuagues bucales también forma parte indispensable del “kit” de las piezas dentales.

Alerta
Un niño posee en su boca 20 dientes de leche en los dos maxilares  inferiores  y superiores; un adultos cuenta con  32 en ambas partes, los cuales si no tiene un cuido adecuado la vulnerabilidad en la acumulación de azúcares es mayor, permitiendo el paso a una descomposición que da como resultado la caries, el sarro y hasta mal aliento, puntualizó.

Los dulces son los principales aliados de la caries y enfermedades periodontales  que afectan las encías, estructuras de soporte de los dientes e incluso la pérdida parcial de los dientes.

Créditos
Luis Pastor González Vindel, Odontólogo de la Clínica de Especialidades Dentales doctores González.