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Médico Psiquiatra

Entre los diversos trastornos del sueño, se encuentran: narcolepsia (ataque brusco de sueño), pesadillas, sonambulismo (deambular dormido), somnolencia e insomnio.

El insomnio es uno de los trastornos más frecuentes del sueño. Implica la disminución involuntaria del número y calidad de horas de sueño, con las consecuencias negativas de la imposibilidad de recuperar las energías gastadas en el transcurso del día.

Esta alteración es más frecuente en las mujeres que en los hombres; y en las personas de edad avanzada que en gente joven. En nuestro país existe un 60% de la población que padece este problema.

El insomnio puede presentarse de diversas formas: dificultades para iniciar el sueño, dificultad para mantenerlo, y una vez que la persona se despierta no puede volver a dormirse. Cualquier causa que perturbe la actividad psíquica, orgánica y metabólica durante el día, puede ocasionar insomnio.

Entre las causas de origen psíquico, se encuentran el estrés, la depresión, la ansiedad, manía (ataques de euforia), y el temor al mismo insomnio. apnea (dificultad en la respiración), la tos, el dolor de oídos, fiebre, dolores intensos y persistentes, complicaciones cardíacas, problemas de índole prostático, esclerosis cerebral (en ancianos), enfisema pulmonar, gastritis, son detonantes de índole orgánico.

Los desencadenantes relacionados con el metabolismo pueden ser: ingestas copiosas en la cena, exceso de té, café, mate, alcohol, cigarrillo; es aconsejable acostarse sin hambre ni sed.

El tratamiento inicial del insomnio consiste en restituir el hábito del sueño. Para este fin es aconsejable utilizar la cama solo para dormir, y evitar comer, leer o ver televisión en ella; establecer horarios regulares para ir a dormir, no acostarse hasta no sentir genuinos deseos de dormir, evitar consumir cafeína, infusiones y alcohol y no fumar antes de acostarse, controlar que los sonidos externos y la ambientación del sitio dónde se duerme sean los adecuados, así como el grado de oscuridad y la temperatura.

Si el insomnio persistiera, sería óptimo consultar con el especialista, quien seguramente, y evaluando las características individuales y personales del paciente, indicará el tratamiento con hipnóticos del tipo benzodiacepinas de acción corta e intermedia. En algunos casos es pertinente complementar el tratamiento médico con un adecuado abordaje psicoterapéutico.

 

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