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Diluir anticonceptivos en el champú o cortarse el cabello en noche de Luna Llena, son algunos de los consejos que muchos hombres y mujeres siguen para evitar la incontrolable pérdida del cabello conocida como alopecia.

Recuerda aquel famoso refrán, “El zorro pierde el pelo pero no las mañas”. De hecho, lo pierde dos veces al año. Y precisamente la palabra “alopecia” deriva del término griego “Alopex” que significa “zorro”. La Real Academia de la lengua Española define la alopecia como: “caída o pérdida patológica del pelo”.

Según explica el doctor Rodolfo Aburto, especialista en medicina estética, la alopecia es la caída prematura o ausencia de pelo en una o varias partes del cuerpo. Si bien todos perdemos pelo diariamente, la mayoría de los expertos considera que, al menos en el cuero cabelludo, no debe haber una pérdida superior a 100 cabellos diarios, más que eso no es buena señal.

Las causas de alopecia son múltiples, pero se pueden clasificar en dos tipos: no cicatriciales (reversibles) y cicatriciales (irreversibles).

La alopecia no cicatricial es común y puede mejorar o curarse por medio de tratamientos, e incluso algunas se revierten sin necesidad de ser tratada. Este es el caso de la alopecia androgenética, también conocida como alopecia común, que es mucho más frecuente en los hombres por la necesidad de las hormonas masculinas para presentarse. Esta caída del pelo, sigue varias fases y son reversibles en las primeras fases con tratamientos quirúrgicos especializados como los implantes de cabello, por lo que es importante darle un seguimiento temprano.

El doctor Aburto, dijo que en la actualidad los tratamientos clínicos incluyen medicamentos aplicados en forma de loción o champú, así como tratamientos orales que contengan estimulantes del crecimiento como la biotina o que actúen a través de las hormonas como el finasteride.

Sin embargo, existe una apuesta más avanzada contra la caída del cabello a través de la bioestimulación capilar activa. En Nicaragua, por ejemplo, está disponible un tratamiento que se aplica localmente, inyectado con una microaguja en el cuero cabelludo, es prácticamente indoloro, y se basa en el plasma de la misma sangre del paciente.

La explicación de su funcionamiento indicó el especialista es muy sencilla: “Nosotros tomamos sangre del paciente, le añadimos un activador de las plaquetas para que estas liberen los factores de crecimiento, los separamos con un equipo especial y lo aplicamos en la zona que deseamos estimular. Todo esto se traduce en un crecimiento aumentado del pelo en la zona donde se aplica, mayor fuerza del mismo y por tanto, disminución de la caída del cabello aunque también este tratamiento se utiliza para rejuvenecimientos faciales, tratamientos ortopédicos y dentales”.

Los resultados son visibles desde el segundo o tercer mes. Son necesarias alrededor de tres sesiones, según sea el caso.

No existen contraindicaciones asociadas a este tratamiento, y resulta prácticamente indoloro. En cada sesión se realizan entre 10 y 15 pinchazos repartidos por la zona capilar con finísimas agujas. Si usted tiene pérdida del cabello por estrés, luego de enfermedades febriles o parto, es paciente apto para el tratamiento.

Tomenota:

El plasma rico en plaquetas es recomendable para los pacientes que estén perdiendo pelo de manera activa y de forma leve o moderada, pero que aún mantengan las raíces del cabello. Para mayor información puede consultar al doctor Rodolfo Aburto al 8885-3753 o al 2270-1266.