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La obesidad es realmente una epidemia a nivel mundial. En Nicaragua vemos el problema como algo externo, sin embargo, al ver en los lugares de trabajo, colegios, calles, sitios públicos, etc., observamos que cada vez hay mayor sobrepeso en las personas que nos rodean.

El problema es complejo. Para prevenirlo y tratarlo se requiere compromiso del gobierno, de las empresas, de las instituciones educativas y laborales. No está solo en nuestras manos, pero sí podemos incidir en cada una de nuestras vidas y en la de nuestras familias para colocar un grano de arena en la prevención y control del problema.

Las personas tenemos una marca genética que determina hasta nuestra contextura corporal. No podemos pretender tener el mismo patrón de delgadez que las imágenes publicitarias exigen. Pero sí debemos saber que el mejor regalo para nuestro organismo y el de los integrantes de nuestras familias está en poder establecer una forma saludable de vivir.

¿Qué hacer?

Alimentarse saludablemente, antes y durante el embarazo:

Antes y durante el embarazo las madres deben establecer hábitos saludables de vida. El peso que la madre gane durante este periodo, el tipo y calidad de los alimentos que ingiera durante el mismo, influye en el desarrollo de su hijo y en su tendencia a la obesidad futura.

Dar lactancia completa a nuestros hijos:

Los beneficios de la lactancia son múltiples, los niños que reciben lactancia materna tienen menos probabilidad de desarrollar tejido grasoso que aquellos que lo hacen con fórmulas artificiales. Recordemos que la lactancia materna ofrece todos aquellos nutrientes que naturalmente necesitamos para desarrollarnos.

Promoción de hábitos saludables en los niños

Los niños desarrollan hábitos saludables durante la primera infancia. Los padres debemos interesarnos en aprender cómo alimentar saludablemente a nuestros hijos. Y no olvidar que somos responsables de la administración del hogar, de las compras, de lo que se come y de cómo se prepara. Hay que establecer un horario de comidas, una variedad saludable de las mismas, promover la ingesta de vegetales y ensaladas, ofrecer meriendas y loncheras nutritivas. Debemos dar ejemplo, nuestros hijos aprenden más de lo que ven que de lo que se les dice. Los niños dependen de las buenas o malas decisiones que los adultos tomamos.

Desarrollo de estilo de vida saludable en los adultos:

Como adultos debemos conocer que nunca es tarde para hacer cambios en nuestras vidas. La motivación para estos debe ser nuestra salud, bienestar personal y familiar (cuando somos padres). Comer saludablemente y realizar actividad física regularmente facilitará que nuestro organismo esté más sano y que nos sintamos mejor.

La prevención de la obesidad comienza día a día en cada uno de nosotros y nuestros hogares, desarrollar un “Querer vivir sanos” no es asumir una “dieta” temporal, es querer modificar nuestra forma de vivir, para sentirnos mejor con nosotros mismos e irradiar este sentir a todos los que nos rodean.