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Se le conoce también como pene torcido, pene curvo o pene ladeado.

Es un padecimiento tabú, ya que quienes lo padecen, lo ocultan y no buscan ayuda médica temprana.

Es una enfermedad que afecta el tejido que recubre los cuerpos cavernosos del pene (túnica albugínea).

El hombre refiere sentir en su pene unas placas o induraciones que pueden ser o no dolorosas con el pene flácido, pero durante la erección nota dolor en la parte afectada y hay una desviación (curvatura) del pene hacia el lado en donde está la placa fibrosa. Esto se debe a que dicha placa fibrosa no se estira durante la erección.

La causa de esta enfermedad aun es desconocida en la mayoría de los hombres que la padecen; se reconoce que la base es una inflamación adquirida de las capas que envuelven los cuerpos cavernosos. Se les ha asociado al uso de medicamentos antihipertensivos, así como barbitúricos.

Otra teoría muy en boga es la de los microtraumas del pene durante el sexo en hombres predispuestos.

Se le ve mas frecuente en hombres fumadores, en diabéticos y en hipertensos.

La enfermedad en su grado más severo impide la penetración de la pareja debido a la curvatura anormal del pene, así como por dolor durante la erección y/o por dolor de la pareja al tratar de penetrar.

La enfermedad no es una amenaza para la vida, pero si no es manejada adecuadamente, terminará con la vida sexual de la pareja. Afecta principalmente a hombres entre la 4ª y 6ª década de la vida. Y se diagnostica al examen de los genitales (pene) y el hallazgo de lesiones duras como hueso al tacto y que pueden ser única o múltiples. El ultrasonido y los rayos X confirman el diagnóstico.

Lo importante de saber de esta enfermedad es el hecho de que entre más temprano llegue al mádico (urólogo), las posibilidades de curación o mejoría del crecimiento de la placa fibrosa son mayores.

Hay que tener en cuenta que a pesar de todos los medicamentos y recursos tecnológicos, así como de diversos tratamientos quirúrgicos, no todos los pacientes con esta enfermedad evolucionan satisfactoriamente.

El paciente afectado por esta enfermedad deberá ser disciplinado en el tratamiento que su médico le indique y posiblemente tendrá que hacer cambios en su estilo de vida para evitar un deterioro mayor de su salud sexual; deberá de dejar de fumar, bajar de peso, controlar su azúcar y su presión arterial. Llevar una vida más sana y menos sedentaria.

Antes de decidir por un tratamiento específico, pida a su médico le explique todas las opciones disponibles y cuáles son sus resultados, así como los efectos colaterales del mismo.

Hay una diversidad de métodos de tratamiento, desde masajes locales, aplicación de medicamentos intralesionales, calor local con ultrasonido, estimulación eléctrica local, combinación de métodos, hasta la cirugía correctiva (con malos resultados en la mayoría de los casos) en aquellas deformidades extremas e incapacitantes de la vida sexual.

Como se ve, esta enfermedad que se mantiene “oculta” por quienes la padecen, tiene una causa aun no identificada por completo (única o múltiples), pero sí es claro que entre más se incurva el pene, sus síntomas de disfunción eréctil serán mayores, hasta la incapacidad de penetrar a su pareja y tener sexo normal. A más tardío diagnóstico, más difícil las posibilidades de éxito con cualquier tratamiento.

En una casuística aproximada y personal de 20 casos en el 2013 en mi práctica privada, he tenido una respuesta satisfactoria en un 80% de los pacientes, 12% moderada y en un 8% pobre o ninguna mejoría; esto usando tratamiento inyectado intralesional semanal por 6-12 semanas en dependencia del tamaño, extensión y número de placas fibrosas del pene.