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¿Qué es el estrés? (del inglés stress, ‘tensión’) es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada.

Ante una permanente situación de estrés o de factores “estresantes” (económicos, sociales, sicológicos, tóxicos, ambientales, vinculares, etc.) se pueden producir disfunciones sexuales por diferentes mecanismos: el cortisol aumenta al igual que la prolactina, hay disminución de la testosterona y la DHEA (dihidroepiandosterona), hay descarga de adrenalina lo cual conlleva a vasoconstricción de las arterias del pene y escape venoso; contractura y tensiones musculares, ansiedad y miedo, además de aumento de la tensión arterial (HTA) y daño del endotelio (capa interna vascular).

 

Toda esta cascada bioquímica conlleva a:

Deseo sexual hipoactivo

Disfunción eréctil

Eyaculación precoz secundaria o adquirida

Dolor al coito en las mujeres (dispareunia)

Aversión al sexo

 

Los mecanismos que activan o conllevan a la producción de estas disfunciones sexuales son:

Estado adrenérgico: miedo que evita se cierren las arterias, se produce aumento del vaciamiento venoso, aumento de la tensión muscular, agresividad y ansiedad.

El estrés oxidativo conlleva a daño del endotelio debido a una menor cantidad de óxido nítrico que es fundamental en la 1ª fase de la erección.

 

Hipertensión Arterial

Prolactina se eleva

Testosterona y DHEA se disminuyen.

 

No hay duda de que un individuo angustiado, con sobreexigencias socioeconómicas, deprimido por la incertidumbre y la inseguridad laboral, así como la pérdida de su estilo de vida y de lo que ayer era su base social y familiar, así como económica; puede afectar su vida sexual y por ende su capacidad de tener coito satisfactorio.

La pérdida de la autoestima por la inseguridad laboral o la falta de empleo conllevan a disminución de libido de manera progresiva y constante. Se ha visto que esta situación afecta más intensamente al varón que a la mujer, aunque con los cambios en la fuerza laboral en la sociedad moderna, cada vez hay más mujeres en el ámbito laboral y muchas son cabeza de familia o madres solteras.

En el hombre, el hecho de perder la capacidad de ser el proveedor del hogar, hace se destruya su imagen viril y sus valores, lo que lo lleva a la depresión, el alcohol, baja de su autoestima, sentirse fracasado, sentimientos de culpa, apatía y abulia, descuido de su persona y salud, no siente placer por nada, se recrimina constantemente de la pérdida.

Todo esto lo lleva a una crisis de identidad y de pareja, que puede terminar en la separación y hasta el suicidio.

Lo otro que se ha visto es que durante las crisis socioeconómicas también se aumenta el consumo de:

 

Alcohol

Antidepresivos

Tabaco

Drogas mayores

Ansiolíticos

Antihipertensivos

Juegos de azar (ludopatías), que lleva a mayores deudas y mayores pérdidas.

 

Estos agravantes asociados al estrés conlleva a un deterioro físico, síquico, social y familiar.

 

¿Qué hacer entonces? ¿Cómo poder enfrentar estas situaciones de estrés?

Como médicos de cabecera, llámese internista, urólogo, andrólogo, sicoterapeuta, etc., debemos instruir a nuestros pacientes a revalorar su vida personal, familiar, de pareja y evitar dañarse y dañar su entorno sociofamiliar.

Que se imbuyan en actividades físicas para mejorar el estado anímico y físico. Buscar como aprender técnicas de relajación (yoga, thai chi, etc.), acupuntura y masajes relajantes, sauna y baños de inmersión, cambiar o mejorar hábitos de comida, hidratarse mejor, dormir lo suficiente para descansar, no abusar del alcohol y el tabaco, solo tomar antidepresivos si es sumamente necesario, tratar de ser creativo en el sexo y el erotismo, hacer uso de medicamentos que ayuden a mejorar el performance sexual (sildenafil, taladafilo, vardenafilo, etc.), acudir periódicamente al terapeuta o médicos realizarse exámenes de laboratorio con el fin de determinar el estado de salud metabólico, hormonal y bioquímico.

Nos toca como médicos que atendemos a pacientes de ambos sexos, el hecho de ver entrar a nuestras oficinas a hombres y mujeres de diferentes edades, posición social, familiar y laboral; en crisis de disfunción sexual ligada al entorno socioeconómico y familiar. Es mandatorio realizarles un adecuado y exhaustivo examen físico, hacer énfasis en su vida sexual previa, en sus factores de comorbilidad (HTA, Diabetes, Depresión, etc.), enviarle los exámenes de laboratorio y gabinete que sean necesarios e indispensables para un adecuado diagnóstico y por ende poder indicar la mejor terapia individual y de pareja.

Parte importante e indispensable para el manejo de estos pacientes es la primera impresión que causemos en ellos para que puedan abrirse y evacuar sus dudas, miedos y expectativas. El éxito o no de su manejo será el hecho de oírlos, entenderlos, estudiarlos y darles nuestro mejor esfuerzo y tratamiento.

Y lo más importante es no crearles expectativas que no podremos cumplir ni mentir en las limitantes que puedan haber para el fin de conseguir su mejoría.