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La inserción de un implante de pene (o prótesis) es un procedimiento quirúrgico especializado en el que un dispositivo, que se coloca internamente, toma el lugar de los cuerpos cavernosos debido al mal funcionamiento de dichos tejidos del pene del paciente.

La mayoría de los hombres con disfunción eréctil han sido tratados previamente con diferentes medicamentos de uso oral y/o inyectables en el pene u otros de uso intrauretral en forma de microsupositorios

existentes en el comercio (llamados inhibidores de la PDE5).

Estos proporcionan buenos resultados en la gran mayoría de los hombres y son, sin duda, recomendados mucho antes que una opción quirúrgica sea la indicación para el manejo de la disfunción eréctil. Sin embargo, hay un número de situaciones en las que la terapia con medicamentos no es la respuesta a largo plazo y son estos los pacientes idóneos para esta opción quirúrgica: aquellos en los que estos fármacos son ineficaces; aquellos en los que otros medicamentos esté contraindicado debido a las interacciones entre medicamentos; aquellos que no toleran estos medicamentos debido a los efectos secundarios; las personas con la enfermedad de Peyronie (incurvatura patológica del pene); los hombres que no responden al tratamiento farmacológico y que han sido sometidos a cirugía radical pélvica (por

ejemplo, la prostatectomía, cistectomía, resección anterior por cáncer rectal, colorrectal o de ano).

¿En qué consiste la cirugía de implante del pene?

Existen varios métodos para la implantación de una prótesis . El tiempo quirúrgico promedio es de 60-180 minutos con anestesia locorregional o general controlada.

Hay tres tipos de incisiones: la incisión infrapúbica (en el abdomen, por encima del pene); la incisión en el pene, y la incisión escrotal (en el escroto, debajo del pene).

Como se trata de una cirugía de mediana intensidad, el período postoperatorio no requiere mayores cuidados específicos: el paciente puede abandonar la clínica dentro de las 24-48 horas

después de la intervención, salvo los pacientes diabéticos, a quienes se recomienda un mínimo de estancia en la clínica de 48-72 horas.

El paciente puede reiniciar una actividad sexual normal después de aproximadamente 6 u 8 semanas.

¿Es una prótesis la mejor solución para la impotencia?

No, pero en el 10% de los casos es la única solución a los problemas que eran intratables hace algunos años. Se trata de un descubrimiento relativamente nuevo en la ciencia médica, que resuelve muchos

problemas de disfunción eréctil, DE.

Hay cinco tipos principales de prótesis :

Flexible

Maleable

Hidráulica (una pieza)

Hidráulica (dos piezas)

Hidráulica (tres piezas)

Cada uno de estos tipos tiene sus propias características; es aconsejable consultar al médico para tomar una decisión informada.

¿Cuál es la prótesis más adecuada?

Dependerá de la anatomía del pene, así como la patología que causa la disfunción eréctil y el tipo de actividad sexual del paciente.

¿Causa la prótesis una erección dolorosa?

No, de ninguna manera, una vez que termina el período de recuperación después de la cirugía, el paciente no experimenta dolor alguno.

¿Es necesario cambiar la prótesis tras un período de tiempo?

Las prótesis tienen una garantía de por vida, sin embargo, es imposible predecir el número exacto de años que seguirán trabajando sin defectos.

Como es el caso con cualquier otro dispositivo biomédico, los implantes de pene están sujetos a los fallos de uso y desgaste que se producen en el tiempo en aproximadamente el 6% de los casos. Si usted

nota cualquier cambio en su funcionamiento, debe consultar a su urólogoandrólogo de inmediato.

Riesgos

La cirugía implica poco riesgo si la realiza un cirujano experto. Es necesario por todos los medios evitar la posibilidad de infección. En circunstancias normales, la cirugía se realiza con

anestesia locorregional o general controlada y de corta estadía intrahospitalaria.

Este tipo de cirugía es particularmente especializada y los mejores resultados se observan con cirujanos que se han capacitado en este tipo de procedimiento.

Complicaciones todavía pueden surgir, y estas son en general de dos tipos :

Infección

El riesgo en un procedimiento “virgen” es de menos del 5 %.

El riesgo aumenta con diabetes, en pacientes con lesión de la médula espinal, personas con infecciones o catéteres urinarios.

Riesgo de infección elevado en los procedimientos de revisión.

Minimizado por el uso de antibióticos de amplio espectro administrados y el uso de los implantes que se recubran en antibióticos.

Falla mecánica

Todos los dispositivos están en riesgo de fallo mecánico de cualquiera de las partes componentes, aunque esto es poco común y la mayoría de los dispositivos funcionarán durante al menos diez años.

El fracaso, en general, requiere la sustitución de todo el dispositivo.