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Debido a modelos de vida promovidos y alentados por los medios de comunicación social, la sexualidad se ha ligado al consumo de tabaco, alcohol y drogas; y en especial esto se ha dirigido subliminalmente a los hombres y su machismo. Es un estereotipo diseminado sobre todo por el cine y la televisión.

Está claro que las drogas (lícitas e ilícitas) producen desinhibición y euforia, lo cual conlleva a tener una conducta más irresponsable y liberal con respecto al sexo y tipo de sexo, con consecuencias futuras hasta funestas.

Además, el uso permanente y el abuso de estas drogas (lícitas e ilícitas) producen con el tiempo deterioro temporal o permanente de la vida sexual.

El riesgo de contraer ETS bajo el efecto de dichas sustancias es mayor, debido a la pérdida de la conciencia para tomar decisiones correctas (uso de protección).

Cada día veo más jóvenes y adultos en edad laboral activa que llegan a mi consulta con ETS adquiridas durante relaciones sexuales mezcladas con altas dosis de alcohol y/o drogas, y sin protección. Pero aun más preocupante es el hecho de la recurrencia de dichos pacientes cada vez que “se pierden” y no se cuidan.

Las drogas en ningún caso aumentan el deseo sexual.

Algunos ejemplos:

Alcohol

La droga por excelencia ha sido el alcohol. Es utilizada por muchos para vencer la timidez o para desinhibirse en un momento determinado.

Cuidado, porque en dosis altas produce impotencia.

Tabaco

El efecto inmediato del tabaco es colocar un tapón a las arterias e irlas endureciendo, de manera que está relacionado con el mayor o menor flujo de sangre.

La erección en el hombre tiene como causa una afluencia de sangre hacia el pene, pero si esta disminuye por cualquier motivo, puede haber problemas para tener una erección normal.

Cocaína

Un mito respecto al consumo habitual de cocaína indica que estimula el apetito sexual. Incluso las personas que toman ese producto aseguran que no serían capaces de mantener relaciones sin consumirla. Está demostrado que la cocaína, tomada de forma reiterada, afecta el sistema nervioso, mientras que en dosis altas inhibe por completo el deseo sexual.

Otro drama detrás del abuso de drogas (lícitas e ilícitas) es la violencia de género o violencia familiar. Está demostrado estadísticamente que el consumo de drogas (lícitas e ilícitas) se correlaciona directamente con la violencia en cualquiera de sus formas. Se la relaciona en al menos tres de cada diez casos de violencia de género y/o familiar. Las drogas que más se asocian con este tipo de conducta son el alcohol y la cocaína, debido a que producen una sensación de euforia muy elevada y a la vez una desinhibición de la conducta social normal.

Si bien es cierto que en la historia de la humanidad la violencia hacia la mujer se ha debido a un desequilibrio de poder entre ella y el hombre en la sociedad y la familia, el alcohol y las drogas en general han venido a potenciar dicho desequilibrio, basados en la fuerza bruta, la codependencia sicológica, económica y social. De manera paradójica, esta violencia en contra del sexo femenino (no importa edad, clase social o cultural) ha llevado a que estas se encierren en el alcohol y/o drogas para “huir” de ese mundo de abuso y violencia, usándolos como un mitigador del dolor síquico y hasta físico, generando de esta manera un daño mayor a su siquis, su organismo y su vida futura.

Vemos con gran preocupación, sobre todo en estos días de fiesta, y con los cada vez más crecientes estados de estrés causados por la problemática socioeconómica local y global, el abuso del alcohol y drogas en todos los grupos sociales y etarios de nuestra sociedad.

Mi consulta no es sicológica, ni mucho menos, ya que soy urólogo; pero no puedo desarmar a mi paciente y convertirlo en un “órgano enfermo” al que curar, sino que debo verlo como un ente integrado síquica y físicamente; por ende, debo escucharlo, y con base en su historia, un examen concienzudo y exámenes que sean necesarios, encontrar la causa de su problema y darle la respuesta adecuada. Muchas veces el diagnóstico y la respuesta la puedo dar yo, en otras ocasiones tendré que aconsejarle la búsqueda de otro profesional de la salud (sicoterapeuta) que pueda ayudarle a encontrar su ruta de vida.

Estoy convencido de que el uso y abuso de las drogas (lícitas e ilícitas) están llevando a nuestra sociedad y a nuestro mundo al caos, a su anarquía y destrucción, pues se está consumiendo a nuestros jóvenes y adultos productivos, y qué será de las próximas generaciones, si seguimos reproduciendo modelos de conducta social y familiar en los que el alcohol y las drogas más el abuso de género y familiar son la tónica diaria y encubierta por todos, por una u otra razón.

Es el momento de poner y marcar un ALTO a esto y dar un golpe de timón antes de que sea demasiado tarde. SON USTEDES, las mujeres, madres, esposas, hijas, compañeras de vida, quienes desde su hogar pueden ir generando este cambio, denunciando el abuso y al abusador ante la ley y la justicia. Solo así podrán empezar a generar un cambio.