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La circuncisión es probablemente la cirugía más frecuente que realiza un urólogo general en su práctica diaria. Con mucha frecuencia, pacientes asisten a mi consulta para solicitar esta cirugía con falsas expectativas, como que van a mejorar la eyaculación precoz o que van a lograr que el pene crezca más y muchos otros beneficios que han escuchado y que son totalmente falsos. Unos inducidos por colegas y otros por amigos y familiares, que le han sugerido dicha cirugía como lo ideal.

La circuncisión es una cirugía, y como tal tiene sus indicaciones, contraindicaciones y riesgos; y es muy importante que el paciente los conozca claramente antes de decidir o no realizarla.

Controversial

El prepucio es una parte de piel del pene que recubre el glande o cabeza del pene. Ha sido por mucho tiempo controversial el hecho de considerar su persistencia como causa y cronicidad de infecciones urinarias en la infancia; así como el hecho de su predisposicion a ETS y cáncer de pene, debido a una irritación crónica de las mucosas por acumulación del esmegma entre prepucio y glande.

Basados en estos argumentos, se ha indicado la circuncisión de manera indiscriminada como una medida profiláctica.

Un grupo de urólogos pensamos que la dilatación forzada del prepucio es mejor que la circuncisión en los recién nacidos y la infancia, excepto indicaciones muy precisas.

En la mayoría de los recién nacidos se observa una imposibilidad de retraer el prepucio y descubrir el glande por completo; a esto se le llama fimosis fisiológica, la cual se mantiene hasta los 3-4 años de vida.

Después de esta edad por diversos factores normales se facilita más la retracción del mismo; se aduce al crecimiento normal del pene, a erecciones intermitentes y, con la llegada de la pubertad, la masturbación. Estadísticas mundiales revelan que solo a un 4% de los recién nacidos se les puede retraer el prepucio por completo, a los 6 meses hasta en un 15%, al primer año en un 50% y después de los 3 años hasta un 90%.

Evite infecciones

Muchos colegas recomiendan la dilatación progresiva y diaria por parte de los padres al momento del aseo diario del bebé. De esta manera evitamos el crecimiento de bacterias que serán la causa real de las infecciones del glande y prepucio, así como infecciones urinarias. Por tanto, se infiere que es la falta de aseo y no la incapacidad de retraer por completo el prepucio la causa de las infecciones.

En qué casos está indicado

MÉDICAS. Fimosis congénita y/o iatrogénica (retracción forzada), prepucio redundante, balanopostitis (infecciones de glande y prepucio, sobre todo por mal aseo), frenillo corto, parafimosis, infecciones urinarias recurrentes, complicación quirúrgica por inadecuada circuncisión perinatal.

NO MÉDICAS. Religión, por higiene, por costumbre familiar.

CONTRAINDICACIÓN. El prepucio es un elemento plástico útil en la reparación de anomalías de la uretra (hipo o epispadias), en la extrofia de vejiga, en el manejo quirúrgico de la ambigüedad sexual (hermafroditismo). Además, en presencia de procesos inflamatorios dérmicos, trastornos de la coagulación no tratados son contraindicaciones relativas.