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Los devotos de Santo Domingo de Guzmán acompañaron a la venerada imagen en su tradicional recorrido por los barrios orientales de Managua, y aunque muchos caminaban con fe y religiosidad, otros mantuvieron la ingesta de licor en niveles altos.

La procesión salió de la iglesia Santo Domingo, ubicada en los escombros de Managua, hacia el sector de El Calvario, la Casa de los Encajes y el Gancho de Caminos, en el Mercado Oriental, para luego enrumbarse hacia los semáforos de Ciudad Jardín y culminar en el barrio Larreynaga, desde donde retornaría al templo católico de donde partió.

Desde tempranas horas de la mañana, la feligresía esperaba la procesión. En el interior de la iglesia todo era algarabía, y hasta ahí llegó la alcaldesa de Managua, Daysi Torres, quien se mantuvo por poco tiempo en el lugar.
El comisionado Noel Cruz, segundo jefe del Distrito Cuatro de la Policía Nacional, indicó que no se registraron mayores incidencias en el recorrido.

Otros que también le seguían los pasos a la procesión eran los vendedores ambulantes, quienes esperaban comercializar todos sus productos.

Desorden por borrachos
El santo en su trayecto ingresó a la iglesia de El Calvario, donde el párroco, al notar el desorden ocasionado por los asistentes ebrios gritó: “¿Por quién andamos celebrando hoy, por Santo Domingo o por el guaro?

Tras calmar un poco a los fieles, el sacerdote elevó las oraciones por la diminuta imagen y la feligresía.
Este año fue el primero que doña Gregoria Martínez asistió a la procesión en silla de ruedas. Sus familiares la acompañaron para no dejar morir su fe y su tradición, ya que acostumbraba acompañar al santo en todo el recorrido.

En la procesión no faltaron los famosos chinegros y el Cacique menor, y el punto más alegre fue cuando la estatua de Cristo Rey se unió a la de Santo Domingo, para desfilar en un tramo de calles angostas del mercado rumbo a la iglesia El Calvario.