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A Danny Cajina Gutiérrez desde niño le atrajeron las películas diabólicas, fue cantante de grupos que interpretaban música rock,  pactó con el demonio y estuvo a punto de sacrificar a su hija, pero fue rescatado por Jesús y su palabra
Después de haber presentado su testimonio en  varios templos cristianos decidió compartirlo con los lectores de EL NUEVO DIARIO,  para que la gente que esté viviendo situaciones similares,  busquen la ayuda de Jesús o de un pastor evangélico.


“Desde que tenía 6 ó 7 años me llamaban la atención las cosas negativas, además  me gustaban películas de terror,  entre ellas “La noche de los muertos vivientes”,  y así me fui alimentando de ese tipo de cosas”, dijo. Su película de cabecera fue “El Exorcista”.

La primera carga diabólica
Cajina recibió la primera “carga” de fuerzas ocultas cuando entró al cuarto donde su tío, --Jorge Luis Farrach--,  se ha había ahorcado. El cuerpo inerte giró extrañamente  y en cuestión de segundos sintió que una fuerza que se desprendió del cadáver de su pariente se le introdujo por el abdomen. “Fue algo como un frío”, recordó.


Cuando su tío estaba vivo, Cajina le preguntaba cómo era el demonio ¿Es cierto que tiene cachos?, interrogó, pero Farrach  le dijo que “no era el momento de que conociera eso”.


Para ese tiempo la mamá del músico comenzó a visitar una iglesia evangélica y lo comenzó  a llevar, pero Cajina continuaba interesado en lo diabólico.
Cajina dice que aprendió a lanzar mensajes subliminales después de la leer La Biblia Satánica que escribió  Anton Szandor Lavey,  libro que trata generalidades acerca de la filosofía satanista contemporánea.    

Manifestación demoníaca
El joven también se interesó en  la música y se convirtió en  un buen “batero” y guitarrista. Esto  lo llevó a estudiar en un conservatorio, porque su idea era tocar en una iglesia evangélica, lo que actualmente hace en el Ministerio Apostolar Centro Cristiano, que tiene como pastor general a Augusto César Marenco.


Cuando estaba sirviéndole a Dios con la música,  Cajina  siempre siguió con sus inquietudes por el ocultismo.  Un día  en la casa de su abuela,  Vilma Gutiérrez (ya fallecida),  en el Mercado Oriental,   él escuchó en el segundo piso un ruido, pero al llegar no encontraron nada.


Danny Cajina recuerda que ese día era de noche y  se quedó en el balcón del segundo piso junto a un árbol de mango,  de repente observó que las hojas se comenzaron  a sacudir “y salió levitando un ser con forma humana”.


Cajina recordó que esa vez no le dijo nada a su familia sobre lo que había visto,  para evitar que lo tildaran de “loco”,  como hacían con su tío cuando decía que miraba demonios,  “pero eso me marcó,  porque después Lucifer se me comenzó a presentar en sueños”.


A través de un amigo consultó a varios brujos  que le dijeron que tenía un gran potencial para los asuntos diabólicos.


Los practicantes de la brujería le facilitaron una tabla ouija, un manual de ocultismo y una serie de libros que Cajina  rápidamente “devoró”. Después de eso él empezó a retirarse  de la iglesia evangélica que visitaba. Esto ocurrió cuando tenía 15 años de edad.


Después  buscó de nuevo a los brujos para preguntarles cómo podía hacer un pacto con el Diablo “porque yo le quería vender mi alma”. Para esa época él ya  había experimentado situaciones extrañas: después de acostarse,  sentía que se desprendía de su cuerpo para verse acostado en la cama, luego su comunicación con Lucifer fue directa a través de invocaciones y lectura de oraciones satánicas.

El pacto

El músico dice que pactó con el Diablo para que le diera todo lo que quería, a cambio él empezó atrayendo jóvenes para el reino del diabólico.  Y según él, así se le abrieron las puertas de una radio capitalina,  donde con otro joven tuvo el programa “Mundo en miseria”.


Después el músico dice que le pidió a Satanás estar cerca de los chavalos, pero no a través de las ondas hertzianas, sino directamente. A los pocos días,  lo llegaron a buscar unos muchachos para que  fuese el cantante de un grupo de rock. Ahí él escribió canciones de alabanzas al Diablo, pero los demás integrantes de la banda no sabían nada del pacto.


En los conciertos con la banda de rock, Cajina  lanzaba mensajes subliminales. “Yo siempre he estado claro del poder espiritual que tiene la música, mucha gente no está consciente de la responsabilidad de ser músico… Yo aprovechaba eso para practicar lo que yo llamaba “mi religión” y así era fácil manipular a las personas. Empecé a practicar el mentalismo que es un engaño a la persona haciéndola creer que uno puede leer su mente”, reveló.


También dice que practicó el hipnotismo de masas, y  en sus momentos de adoración a Lucifer hizo varios sacrificios con animales, comenzó a odiar a su familia, se fue de su casa, empezó a drogarse y a tomar licor, “porque trataba de andar anestesiado para no sentir la soledad en que vivía”.
Anduve 15 años en ese mundo, los libros de satanismo los bajaba de Internet, agregó Cajina,  quien confirmó que con los “desprendimientos” de su ser podía viajar a cualquier lugar. En una ocasión estando en su casa,  su alma se desprendió de su cuerpo, pero al retornar,  recibió llamadas telefónicas de amigos que le decían que lo habían visto en tal lugar.

Quiso construir un templo para adorar al “cachudo”

La gota de agua que hizo rebalsar el vaso de agua de Danny Cajina fue cuando quiso construir un templo para adorar a Satanás y convertirse en su máximo sacerdote,  pero para lograrlo tenía que cumplir 7 pasos,  entre ellos haber dormido en cementerios y  sacrificar humanos, pero  no lo materializó.


Dice el personaje de esta historia que la comunicación espiritual que mantenía con Satanás llegó al punto que cuando le pidió que lo apoyara para instalar el templo,  éste  le pidió que matara a su hija, Daniela Sugey Cajina, que tenía un año de edad.


Él le dijo a Lucifer que para poder hacer eso tenía que sentir odio contra la niña “y en ese momento comencé a sentir rechazo por ella, por mi esposa y  mi mamá”, apuntó.


Relató que una madrugada se despertó poseído por varios demonios,  comenzó a insultar y golpear a su esposa, quien había comenzado a orar por él en la iglesia evangélica.


Pero eso no impidió que tomase una daga que dio a fabricar con cacha de hueso de muerto,  “pero mi esposa tomó valor,  me arrebató la niña y salió corriendo del cuarto. Cuando ella sale,  esa fuerza que me dominaba se me quita y me pregunto, ¿qué estoy haciendo?”.


A los pocos minutos se respondió: “no quiero seguir en esto, pero escuchaba una voz que me ordenaba que matara incluyendo a mi familia, pero a los pocos minutos volví a escuchar una voz que me dice: “no hiciste nada, matate vos”.


“Me levanté, le eché llave al cuarto, me arrodillé y decido hacer un autosacrificio y hasta renegué contra Dios. Cuando iba a  “dejarme ir” en el abdomen la daga, sentí que una mano me detuvo por el brazo con una fuerza poderosa y en eso sentí la unción de Dios que me cayó encima. En pocos segundos la hoja del cuchillo se rompió sola y desapareció la fuerza que me controlaba y me quedé dormido”, recordó Cajina.

 

Dios lo visitó en la carcel

Cuando Danny Cajina estaba recuperándose de la posesión, llegó la Policía y se lo llevaron detenido.


“Estando en la estación IV una oficial me dijo que iba para La Modelo y todavía le contesté: “vos no sabés quién soy yo, te puedo matar solo con la mirada, yo soy sacerdote de Satanás”.


Al cuarto día de estar en la celda número 7, entró una señora que le dijo: “Buenas, Dios le bendiga”. Cajina dice que eso lo enojó, pero la dama le dijo a él y a los otros reos que el Señor le mostró en un sueño que tenía que ir a predicar a la estación policial, especialmente a un joven que acaba de llegar y que había estado involucrado en el satanismo.


La predicadora era Estela Silva, de la iglesia Camino Santidad. Al dirigirse a Cajina le dijo: “yo te conozco, claro, si yo te hice”. Él interpretó en ese momento que Dios tomó el cuerpo de esa señora para hablarle y decirle que había planificado su nacimiento desde antes que formara el mundo, así como su encuentro en la celda.


“Yo soy Jehová tu Dios” me dijo, y en ese momento “volví a sentir lo que recibí en el cuarto, cuando quise matarme, fue algo como que te echaran una cascada de agua congelada encima. Desde ese momento como que se me quitó el manto que tenía en mi cuerpo y ojos y empecé a ver todo con claridad”, recuerda hoy Cajina.
En ese instante pensó cómo haría para salir de prisión, pero de pronto Jehová a través del cuerpo de la evangelizadora le dijo: “No te preocupes por eso, no dejes que tu corazón se aflija, yo no voy a permitir que vayas a ese lugar (La Modelo), yo te voy a sacar de aquí para que me sirvas afuera”.


Pasaron por su mente los pactos que hizo con Satanás, pero Cajina dice que Dios le dijo: “por eso no te preocupes también, porque yo los desvanezco”.
 “Cuando me dijo eso, sentí unos desprendimientos del cuerpo, algo así como cuando uno se quita la camisa”, dijo el miembro del Ministerio Apostolar Centro Cristiano.


El pasado 25 de febrero Danny Cajina cumplió dos años de haber salido de la prisión y de haberse reconciliado con Jesús.
El caso fue archivado en los juzgados, porque su esposa retiró la denuncia y no testificó en contra del joven. Ahora ambos y su niña de 3 años de edad viven felices alabando a Dios.