•   SAN CARLOS / RÍO SAN JUAN  |
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Un hombre impulsado por el odio extremo, al mediodía del sábado mató a su esposa, pero al despiadado no le bastó, y antes de suicidarse incluso le disparó a su bebé, que, por fortuna sobrevivió.

Precisamente a los 12 del mediodía de ayer, María Andrea Navarro Lira, de 23 años, quien trabajaba en el sistema de salud, llegó a su hogar después de una mañana de estudios universitarios. Lo que aparentemente era un clima de paz en su vivienda, en realidad fue el preludio de lo que se convirtió para ella en el fin de su existencia.

Una discusión por los celos del furibundo marido, fue la antesala para que Harold Suárez Salablanca, de 33 años, sacara un arma calibre 45 y disparara en el costado izquierdo de su mujer. La bala le atravesó el corazón y le ocasionó una muerte fulminante.

Fuera de la vivienda, los vecinos solo escucharon la detonación que estremeció el ambiente durante el almuerzo de comunidad.

Cuadro dantesco
La “Chonita” --como conocen a María Encarnación Navarro, hermana de la víctima-- estaba en la vivienda del barrio Viviendas Progresivas, cuando Harold, llamado “El Vaquero”, reñía con su pareja.

Al primer disparo, la “Chonita” salió corriendo a la casa vecina y gritaba: “Jimmy, la mató, la mató… Jimmy. Hacían esfuerzos para que se calmara y llamaron por teléfono a la Policía, pero dentro de la casa, seguidamente, se escucharon dos disparos más.

Para los vecinos, los tres disparos habían acabado con la vida de la joven, del hombre y de la bebé. Cuando por fin la guardia operativa de la Policía se dignó a llegar, debieron romper una ventana, imaginando y previendo que el hombre aún estaba armado, pero se encontraron con el cuadro dantesco: la joven yacía muerta cruzada en la cama, y el hombre en cluquillas, sin vida. Mientras, en una esquinita del lecho, la bebé estaba ensangrentada y lloraba.

Lo primero que hicieron con ayuda de los vecinos fue trasladar a la pequeña al hospital, donde el doctor Ronald Moreno, director del centro, la atendió, practicó una cirugía, y la bebé quedó fuera de peligro.

Xiomara Lira, tía de la víctima, reaccionó enardecida mientras acurrucaba a la bebé muy nerviosa entre sus brazos. “Ella no quería nada con él, lo había corrido tantas veces de la casa y no se iba. Era un perro con ella, ya la había amenazado de muerte, le había dicho que iba a matarla a ella, a la niña y se iba a matar él”, afirmó adolorida.

Cuarenta minutos tarde
Para Xiomara es imperdonable que haya intentado matar a la niña, a quien ella cuidaba mientras Andrea trabajaba en el área administrativa del Silais. Pero también cuestionó la tardanza de la llegada de la Policía. Dijo que mientras “La Chonita” gritaba, pedía ayuda y los vecinos llamaban a la Policía, los agentes llegaron 40 minutos.

El subcomisionado Domingo Suárez, jefe de vigilancia y patrullaje, indicó que este es un caso de parricidio seguido de suicidio y de lesiones en la bebé. De acuerdo con las investigaciones iniciales, lo calificó de crimen pasional, asegurando que le antecedió una discusión por supuestos celos y forcejeo en el cuarto conyugal.

Explicó que la Policía profundiza las investigaciones, porque, aparentemente, el arma que usó “El Vaquero” para matar a su cónyuge está ilegal, pero también existen otros elementos para esclarecer.

El comisionado Jardiel Arteaga, segundo jefe policial de Río San Juan, aclaró que la joven Andrea recibió dos balazos, uno que la impactó y pasó rozando el abdomen de la bebé y el mortal que le atravesó el corazón. Un tercer disparo se lo realizó el hombre en el tórax, y es el que acabó con su vida.