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El cuerpo del mayor retirado Salvador Augusto Guzmán Parada fue entregado al mediodía de este domingo a un hermano suyo que viajó desde El Salvador para reclamarlo.

El militar salvadoreño, de 54 años, fue asesinado a las 9:20 de la mañana del sábado pasado en la ciudad de Chinandega, en el Occidente de Nicaragua.
La entrega del cuerpo estuvo a cargo del recién nombrado cónsul José Humberto Méndez Peña.

No se informó el nombre del pariente que llegó a retirar el cadáver, solo que había ingresado a Nicaragua por el puesto fronterizo de El Guasaule, hacia donde se dirigía el mayor al momento del crimen.

Una confidente de la Policía Nacional dijo que las autoridades tienen detenido a un conocido delincuente de la ciudad de El Viejo (municipio del departamento de Chinandega, muy cercano a la ciudad del mismo nombre, donde ocurrió el crimen).

Visita mortal
El sospecho permanece en las celdas, aunque aún no hay confirmación oficial de su participación en los hechos.

Las investigaciones preliminares sugieren que, aparentemente, el salvadoreño había viajado a Nicaragua a visitar a una hermana suya que reside en la ciudad de León, distante 36 kilómetros de donde ocurrió el homicidio.

No obstante, la confidente antes citada dijo que los investigadores nicaragüenses buscan determinar si hay relación entre el crimen y la captura de un furgón guatemalteco con 57.4 kilos de cocaína, conducido por dos cuñados guatemaltecos, identificados como Héctor Giovanni Revolorio Ramos, de 31 años, y Eddy Orlando Sandoval Samayoa, de 24, quienes venían provenientes de Costa Rica e iban rumbo a Guatemala.

Específicamente, las autoridades nicaragüenses tratan de corroborar si el militar salvadoreño habría propiciado el decomiso del alijo, por lo que su asesinato sería una venganza y un mensaje para otros.

Guzmán Parada entró por primera vez a Nicaragua dos días antes de su muerte, a ver unos negocios de su propiedad en la ciudad de León, o a ver a su hermana, según otra versión. O a ambas cosas.

Investigan conexión
Las autoridades suponen que los asesinos habían seguido al vehículo del mayor durante un buen rato, y que decidieron esperarlo en el lugar que ahora es la escena del crimen, porque hay pocas casas, pero, además, porque allí hay un reductor de velocidad que obliga a los conductores a detener la marcha. Este momento fue aprovechado para dispararle.

Un testigo dijo a los oficiales de la Policía que los dos sobrevivientes del atentado, Víctor Salomón González Umanzor y Héctor Flores Lazo (que ya fueron dejados en libertad), declararon a los investigadores que “no entendemos por qué le dispararon a él si es la primera vez que venía a Nicaragua”.

Otras fuentes de la Policía aseguraron que González Umanzor habría pertenecido a la Policía de Honduras durante dos años.

Trascendió que, poco antes de morir, Guzmán Parada habría dicho de quién sospechaba que lo había mandado a atacar, y que pidió que cuidaran de su esposa y de su familia.