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Comediante hace reír a las vacas
Un comediante realiza una rutina unipersonal para un grupo de vacas con el objeto de estudiar si tienen sentido del humor. Milton Jones fue contratado por el experto en ganado Bruce Woodacre de Hertfordshire, Inglaterra, para que les cuente chistes a las vacas. Mientras Jones realiza su acto, el señor Woodacre estudia la reacción de los rumiantes. Hasta ahora ninguna se rió. Uno de los gags es el siguiente: “Así que todas ustedes son vegetarianas ¿cierto?. Pero, ¿cómo es que visten cuero?”. Otro de los chistes es: “El otro día fui al mercado y me compré un granjero. Espero que salga tiernito”. En fin. Ahora sabemos por qué las vacas no se ríen. Woodacre explicó que cuando las vacas están felices producen más y que cree que disfrutaron del show. Sin embargo, aclara que si bien la mayoría se quedó a mirar al comediante,  hubo algunos abucheos y las que menos  tuvieron interés en el espectáculo se retiraron.

Prohibido abrazarse en la escuela
Una escuela de Londres prohibió  que sus alumnos se abracen, se den la mano y hasta “choquen los cinco”.     Las autoridades de la Quest Academy de Croydon, South London, impusieron la medida con la que, según ellos mismos, se evitarán peleas y manoseos entre los jóvenes. Por culpa de la nueva política del establecimiento, Dana Chong, de 15 años, fue enviada a detención por abrazar amistosamente a una compañera. Su madre, indignada, declaró que la medida es “ridícula y extrema”. “Si los chicos no pueden abrazarse en la escuela nunca aprenderán a interactuar socialmente. Muchas veces uno necesita que un amigo lo reconforte”, prosiguió la madre. “Un abrazo siempre hace bien. Y esta prohibición es algo nunca visto”, concluyó. Entre los alumnos perjudicados por la polémica medida se encuentra la pequeña Dayna, de sólo diez años, que fue castigada y se quedó sin recreo por saludar con un abrazo a su mejor amiga, y Sarah Hope, una quinceañera que fue sancionada por chocar los cinco con una compañera de clase. Por su parte, la vocera de la escuela defendió la medida: “el contacto físico entre los alumnos no estará más permitido porque puede llevar a malos entendidos, acosos, mala conducta y peleas”.

Consigue que le dejen escuchar música durante sus exámenes
Una chica ganó el derecho de ponerse los auriculares de su reproductor musical portátil y escuchar sus canciones preferidas mientras completa sus exámenes. Luego de seis pedidos fallidos ante la escuela, la Mary Erskine School y la Autoridad de Calificaciones de Escocia tuvieron que acatar el pedido bajo amenaza de acciones legales por parte de los apoderados de la joven, una muchacha que sufre de autismo y severos problemas de atención. Como parte del arreglo los maestros cargarán en el reproductor portátil las canciones favoritas de la joven para asegurarse que el dispositivo no contenga archivos y notas de estudio de las que pueda copiarse. Además contará con un lugar separado para que el ruido no moleste a sus compañeros. Sin embargo, y como era de esperarse, ya hay quienes están en contra de esta medida. Nick Seaton, de una organización llamada “Campaña para una Educación Real”, opina que “todo eso es ridículo. Los exámenes perderán su integridad si los alumnos son tratados de manera diferencial”. Mientras tanto, la alumna, que por una cuestión legal no se ha dado a conocer su nombre, podrá rendir sus exámenes al ritmo de sus cantantes favoritos. Habrá que ver cómo le va.

Estaciona su Ferrari….en el living

Este hombre está tan enamorado de su auto que lo deja dentro de su casa para poder admirarlo día y noche. El amor que algunas personas tienen por los autos exóticos parece no tener límite, y Jon Ryder, un joven de 28 años de la ciudad de Sheffield, Inglaterra, es un verdadero ejemplo: transformó el garaje de su casa en una especie de habitación para su Ferrari, con las comodidades de un living-room que cualquiera envidiaría. “Mi pieza favorita de arte italiano merece un lugar así”, declaró Jon. El auto cuenta con un espacio propio decorado con finas cortinas, delicadas cerámicas en el piso, luces dicroicas y un pequeño surtidor retro para darle una singular decoración al ambiente. La refacción de la habitación le llevó a Jon un mes entero y costó “sólo” 1.450 dólares. “Tuve que sacrificar una parte del living de la casa”, cuenta muy orgulloso, “pero ahora puedo admirar esta belleza en cualquier momento del día, mientras me relajo en mi sofá y miro la TV”.