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Su esposa era su única familia y la persona que lo acompañaba todos los días y le hacía olvidar que existe la sensación de soledad, pero en horas del mediodía de ayer don Armando Delgado, de 80 años de edad, no pudo contener las lágrimas cuando llegó a su casa de habitación y vio a su “media naranja”, doña Astralia Jarquín, de 50 años, sin vida.

Don Armando, como todos los días, en horas de la mañana salió de su vivienda, ubicada en el barrio 19 de Julio, a vender productos perecederos en el Mercado Oriental, pero al regresar se encontró con una imagen impactante y perturbadora: su esposa estaba caída sobre un charco de aguas negras, sin ninguna reacción.

“A la señora la encontró su esposo y él vino a llamarme para que le ayudara a levantarla porque se había ahogado, pero le dije que no la levantáramos, parece que ella al caer se desnucó y creo que allí no hay nada de robo en este caso”, aseveró William Acevedo, vecino del lugar.

Padecía de epilepsia
Don Armando, visiblemente afectado, señaló que su esposa padecía de ataques epilépticos y cree que pudo ser víctima de uno. Aunque ella parecía estar desnucada no sospecha de mano criminal.

En algún momento el afectado se resistió a que la Policía del Distrito Uno se llevara el cuerpo de la fallecida al Instituto de Medicina Legal, donde le realizarán la autopsia que determinará la causa de la muerte, pero al final accedió.

“La señora desde hace aproximadamente unos 20 años padecía de epilepsia, ella era ama de casa y su esposo vende verduras, lo que creemos es que le agarró un ataque, cayó en el hoyo de aguas negras y allí se ahogó. El problema es que ellos vivían solos, sin familiares, y no había quien la socorriera”, indicó Mario Cortés, vecino del lugar, quien, junto a otros, ayer se movilizaron para ayudar a don Armando con los gastos del funeral.