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No se sabe si fue por vergüenza o porque no corrió largo, pero a Jimmy Fariñas lo único que le quedó fue secarse las lágrimas con una toalla de mano y asumir su responsabilidad, ya que la jueza Ingrid Lazo lo encontró culpable por la violación agravada en perjuicio de un niño de 11 años, de quien se sirvió de su inocencia cuando era monaguillo en una parroquia ubicada en el Distrito Dos de la capital.

Sin dudas

“La prueba evacuada en el juicio me dan la certeza de que Jimmy Fariñas es responsable de los hechos --violación agravada-- por los cuales la Fiscalía lo acusó”, expresó la judicial, al emitir el fallo de culpabilidad.

Seguidamente la jueza Lazo manifestó que durante el juicio no hubo un solo elemento que dejara dudas sobre la responsabilidad del acusado.

“El acusado --Jimmy Fariñas-- estaba en la obligación a garantizar la seguridad del niño, y, por el contrario, le causó un daño grave a su salud y a su creencias, por haber sucedido los hechos en un lugar sagrado”, subrayó la encargada de impartir justicia.

Fariñas era el secretario y guía espiritual de varios niños que brindaban sus servicios como acólitos en una parroquia ubicada en la periferia norte de la capital.

Abundantes elementos
El fiscal auxiliar Lenín Castellón, durante la audiencia de debate de pena, pidió la pena máxima de 15 años de prisión para Jimmy Fariñas.

Castellón apoyó su petición en las siguientes agravantes: el abuso de superioridad del agresor sexual contra el niño, la confianza que la víctima le tenía y el grave daño causado a la víctima.

Por su parte, la defensa de Fariñas trató de insinuar que el niño, por el que acusaban a su cliente, con anterioridad había sido mancillado por otra persona, en un intento por sembrar duda sobre la responsabilidad de su defendido. Al final, pidió la pena mínima de 12 años de prisión para el violador.

La lectura de sentencia se realizará el próximo viernes 17 de junio a las diez de la mañana.