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LAS MINAS, RAAN
Peor que una bestia será calificado un padre biológico, de iniciales E.F.,de 25 años, después de someter a su hija de cinco años, a la que azotó para abusarla sexualmente hasta dejarla inconsciente y sangrando de sus genitales y de la región anal. Este hecho salvaje ocurrió en la ciudad de Rosita, Región Autónoma del Atlántico Norte.

Los pormenores del condenable caso se conocieron la medianoche del jueves, cuando la niña “Teresita”, a como la identificaremos de manera ficticia, le reveló todo a su madre, “María”. A la madre le llamó la atención los insistentes quejidos de la niña, que no dejaba de llorar, por lo que optó por revisar sus partes íntimas y descubrió la atrocidad.

Los detalles del caso inician cuando E. F. aprovechó su autoridad paternal para tomar de la mano a “Teresita” y sacarla de la casa, con el cuento de que la llevaría a pasear. El sujeto obligó a la niña a caminar más de cinco kilómetros, primero desde el barrio donde habitan en Rosita hacia la zona de Bambana.

Pero en el lugar había un tranque y la presencia de unas ochocientas personas que reclamaban alimentos y titulación, por lo que se regresó con su hija y tomó otro camino, más desolado, hacia la comunidad de Wasaking.

La apalea
Casi a mitad de este camino el tipo se encontró un grueso palo, lo levantó y forzó a su hija a ocultarse en un matorral, donde le ordenó desvestirse, pero como la menor se negó, la golpeó dos veces, lo que le lesionó la frente y el tabique nasal.

A este hombre, de quien se dice es un reconocido consumidor de drogas, no le importó el lamento y la sangre de su propia hija, porque la desvistió y violó varias veces.

La niña, ya brutalmente violada, fue cargada en brazos por el desalmado progenitor porque no pudo caminar de regreso. “María” explica que esa tarde buscó a su hija varias horas y al regresar a su vivienda, casi al ocaso del día, la encontró, pero ya en cama y con otra ropa, y el cónyuge le explicó que la había llevado a “pasear” un rato.

El depravado sujeto huyó de la casa cuando a la medianoche la niña lloraba y se quejaba. Después que la inocente criatura le contó a su madre toda la verdad, “María” pretendía increpar a su cónyuge, pero éste ya había desparecido.

Al día siguiente, “Teresita”, para la denuncia del caso, fue llevada ante la Policía Nacional de Rosita en brazos de su madre, ya que no puede sostenerse sola, por encontrarse bastante delicada.

Sufrimiento
Su progenitora asegura que las partes íntimas de su pequeña hija necesitan reconstruirse y sufre cuando realiza sus necesidades fisiológicas. Un personal de la Comisaría de la Mujer trasladó a la víctima a Siuna, donde seguramente será examinada por un forense y donde junto a su madre será atendida por todas las consecuencias que se originan por la violación.

El jefe policial en Rosita, teniente Alex Chacón Mora, dijo que hasta ayer no habían capturado al señalado, sin embargo, aseguró que están en la incesante búsqueda de este criminal.

La violencia intrafamiliar en Las Minas ha crecido de manera considerable, al punto que en el lugar se registran 301 casos, de los cuales, 96 constituyen delito de abuso sexual.

En enero de 2008 se contabilizan 25 casos de violencia intrafamiliar y otros 35 fueron denunciados en febrero. Esa anormalidad social está generando una mayor preocupación en las autoridades locales, regionales y nacionales, pero hasta ahora no se conocen esfuerzos encaminados a prevenir este mal.