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“Por rencillas personales maté a mí tío”, es parte de lo que dijo José Luis García Membreño, de 19 años, a policías de la Tercera Delegación, al confesar el crimen en contra de su familiar.

El joven fríamente reveló dónde tenía enterrado el machete y admitió haber dado muerte a su tío, Harlin José Fonseca Membreño, de 28 años, el pasado miércoles cuatro de marzo, a las ocho y media de la noche, y luego hizo un hoyo para sepultarlo y ocultar su crimen.

El capitán Manuel Campos manifestó que tanto el asesino como el fallecido eran adictos al pegamento, y desde hacía algún tiempo había problemas entre ellos.

Fonseca Membreño fue asesinado de varios machetazos en distintas partes de su cuerpo y tenía golpes en la cabeza. Fue encontrado en estado de descomposición, boca abajo, en un predio montoso en Los Altos de Ticomo, en el kilómetro nueve y medio Carretera Vieja a León. Dos jóvenes, identificados como Wilmer Gutiérrez y Léster Callejas, pasaban por el lugar cuando sintieron el hedor y alcanzaron a ver una pierna con calcetín y zapato que salía de un montoncito de piedras, lo cual les llamó la atención, y de inmediato dieron aviso a la Policía de la Tercera Delegación.

El cuerpo de Fonseca Membreño fue recuperado por la Policía aún como desconocido, pero poco después se presentó al lugar doña Rosa Reyes Membreño, de 53 años, habitante del sector, quien abrumada aseguró que se trataba de su vástago.

Además, la madre culpó a José Luis García Membreño, sobrino de la víctima, como el principal sospechoso, y su corazonada resultó cierta, pues el joven había amenazado a su tío días atrás y luego de ser capturado para investigarlo confesó su delito.