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De acuerdo al estudio realizado por autoridades de la Dirección Departamental de la Policía de Tránsito en Estelí, hacen falta señales de tránsito,  tanto a lo interno de la ciudad así como en la  Carretera Panamericana.

El oficial de Educación Vial de la Policía de Tránsito en Estelí, Carlos Keicher, manifestó que algunas señales han sido destruidas o dañadas parcialmente por vagos  o jóvenes, cuando andan bajo los efectos del licor o de estupefacientes.

Otras señales, según el diagnóstico,  se encuentran en mal estado debido al paso del tiempo.

Otras están desfasadas, porque con el crecimiento de la población y el parque vehicular, tienen mensajes que ya no tienen que ver con la realidad.

Hay sitios donde  la población --con el ánimo de contribuir al ordenamiento--,  ha instalado señales de tránsito,  pero las colocan  demasiado alto y son poco los conductores que  pueden leer el mensaje.

Mensaje y tamaño desfasado
Cabe señalar, que de acuerdo a una investigación desarrollada por un grupo de estudiantes de la Universidad Internacional de la Integración Regional de la América Latina, Unival, sede Estelí, en esta ciudad hacen falta al menos 750 señales de tránsito con mensajes, y tamaños actualizados.

Los muchachos recomendaron  a las autoridades,  que además de la Campaña de Educación Vial que impulsa la Policía, se deben aplicar  medidas coercitivas para obligar, --sobre todo a los motorizados--, a que respeten las señales de tránsito.

Los fines de semana los  motorizados, ciclistas y conductores de vehículos de cuatro ruedas, circulan contra la vía a alta velocidad y con equipos de sonidos a alto volumen, sin que autoridad alguna ponga manos  en el asunto.

De igual forma, hay quienes estacionan sus automotores sobre andenes peatonales y aceras.

Ante esa situación, las personas se ven obligadas a caminar  por la calle a merced de que puedan ser atropellados por los vehículos que circulan en la vía.

A esto, se suma el hecho de que en negocios ubicados contiguo a estaciones gasolineras y pulperías,  venden licor y cervezas,  pero como la Policía prohíbe que los consuman en esos locales, los viciosos se lanzan a las aceras y  para colmo, --además de ensuciar con los envases y empaques de los productos que ingieren--,  cuando ya están borrachos vomitan sobre la vía.

Y si de transporte internacional se trata,  los furgones circulan a alta velocidad sin importar la hora. Cuando se detienen, los frenos de aire hacen un ruido infernal, señaló don Fernando González, quien vive cerca de la internacional Carretera Panamericana Norte.

Abuso con la bocina
Haciendo caso omiso a lo indicado en la Ley de control y régimen vehicular, que prohíbe el uso de bocinas, los autobuses de servicio interurbano colectivo que viajan de Estelí a otras localidades del Norte, provocan ruido  entre las tres y las cuatro de la mañana.
“A pesar de que la delegación departamental de la Policía de Estelí está cerca de la parada de autobuses,  ningún oficial le aplica multa alguna a esos ruidosos”, se quejó un poblador.