Jorge Eduardo Arellano
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MASAYA
Nuevamente la violencia en las calles deja a dos heridos de gravedad. Yáder Gómez Ñamendy, de 18 años, y Juan Jordani Robleto López, de 25, resultaron con varias estocadas en el cuerpo, tras ser acorralados por un grupo de delincuentes.

Según un informe policial, las víctimas de estos vándalos transitaban en el sector del bar “Mil Amores”, en Masaya, después de las diez de la noche, cuando de repente fueron interceptados por varios desconocidos, los que después de despojarlos de sus pertenencias los apuñalaron.

El joven Yáder ingresó al centro médico de la ciudad con una herida en la parte izquierda de su rostro y otra en la pierna derecha. Y Juan Jordani fue atendido por una puñalada en su brazo izquierdo, y otras heridas en diferentes partes del cuerpo. La Policía de Masaya ya se encuentra rastreando a estos tipos, que según los pobladores del sector son el azote de la comunidad.

Incrementa violencia callejera
Asimismo, a eso de las nueve y media de la mañana del día de ayer ingresó al Hospital “Humberto Alvarado”, de Masaya, el joven Rey de Jesús Velásquez Castillo, de 29 años, con varios golpes y excoriaciones en su cuerpo, a consecuencia de una salvaje golpiza que le propinó un grupo de pandilleros, únicamente porque el joven no les cae bien, aseguran testigos del incidente, quienes no intervinieron por temor a ser agredidos.

Ese día, en el mismo centro, también fue asistido, minutos después, el joven Keyner Wilker Vado, de 21 años, proveniente del Barrio Santa Rosa, quien ingresó con una herida profunda en la parte frontal de su cabeza, debido a un golpe que recibió con un tubo metálico.

Los autores, un grupo de antisociales, huyeron y son rastreados por la Policía de Masaya.

Por su parte, agentes del orden aducen que es alarmante la forma en que ha incrementado la violencia en la ciudad, pese a la extrema vigilancia que realizan ellos en los focos de peligro, a como llaman a los sitios en donde más incidentes violentos suceden.

No obstante, los mismos policías aducen que muchas veces los mismos pobladores no toman sus propias medidas de seguridad, y en lugar de evitar transitar por lugares peligrosos los visitan más.

Y estos dos jóvenes aumentan los índices de víctimas de la violencia de pandillas en las calles.