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Con la voz entrecortada por el llanto, el vigilante Roberto Antonio Hernández admitió ante el juez Sergio Palacios haber asesinado a su supervisor, Fernando José Quintero Pérez, en diciembre del año pasado. Hernández pidió disculpas a la familia doliente y dio a conocer que él y su familia están viviendo su propio drama, porque hay seis niños que dependían de él.

“No eran mis intenciones terminar con la vida de él. Yo trabajo de vigilante desde 1985, son 22 años de trabajo…Yo lamento mucho esta situación tanto para la familia (doliente) como para la mía”, confesó el vigilante.

“Me siento muy mal por la situación y de corazón quiero que la familia sepa que en realidad no deseaba hacerle daño, él me presionó a tal punto que me hizo cometer ese grave error”, insistió el acusado, pero la viuda, Cristian Anduray, lo contradijo al decir: “Ya es muy tarde para pedir disculpas, porque desde que disparó la primera vez lo quería matar, y fueron seis balazos mortales a quemarropa”.

“Pido justicia y que le den la pena máxima por asesinato”, apuntó la viuda, quien rechazó la versión que el acusado brindó diciendo que “haló del gatillo” porque supuestamente se sintió presionado por Quintero, quien lo habría agredido y amenazado.

El juez Quinto Penal de Juicio no admitió la confesión del reo y programó juicio para el 29 de abril, porque aunque Luis Andara Úbeda estaba sentado a la par de Hernández, ayer no lo asesoró debidamente en las etapas que antecedieron al juicio, ni presentó la prueba de descargo bajo el supuesto de que el delito estaba mal tipificado, porque no era un asesinato, sino un homicidio calificado.

Palacios recordó que ya le había disculpado una vez al abogado la no presentación de la prueba de descargo, lo que no ocurrió ayer, porque declaró el abandono de la defensa e interrumpió el cómputo del plazo del proceso con reo detenido (tres meses) mientras el acusado buscaba nuevo abogado, pero ayer mismo se personó Fernando Ruiz Chamorro.

El juicio para Hernández estaba programado para este miércoles, pero no se celebró porque no hubo quórum para conformar el tribunal de jurados, momento que el acusado aprovechó para dar su versión del crimen, que ocurrió en la empresa Cartonica, en Los Brasiles.

“Como le digo, Su Señoría, yo debía mucha plata y contaba con ella. Había trabajado más de la cuenta, también contaba con mi pago de aguinaldo y mis cuatro meses de vacaciones, cosa que no he recibido por parte de la empresa (Comssise) que se ha negado a pagar”, agregó el acusado, quien cometió el crimen porque le quitaron de la primera quincena de diciembre dos turnos que según él había trabajado.

Xiomara Hernández dijo que en la empresa donde trabajaba su hermano le dijeron a ella cuando fue a cobrar el aguinaldo y las vacaciones “que no tiene derecho a nada, porque fue más el mal que cometió”, pero el caso es que la ley laboral dice que el empleado tiene derecho a las prestaciones que ganó hasta el día que laboró.