Jorge Eduardo Arellano
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Los restos de un rivense que murió junto a su compañera de vida, la cual estaba embarazada, producto de un trágico accidente de tránsito que ocurrió en Costa Rica, fueron repatriados la noche del lunes a la comarca Miravalle, en el municipio de San Juan del Sur, de donde el infortunado había emigrado hacia el vecino país del sur desde hace diez años, según informaron sus familiares.

Un irresponsable conductor ebrio segó la vida de la pareja nicaragüense y del bebé que Johanna del Carmen Rodríguez Centeno llevaba en el vientre. Johanna y su esposo se dirigían a su casa, en Santa Cecilia de La Cruz, Guanacaste, cuando Johan Rojas Víctor los atropelló.

Testigos del hecho indicaron que el chofer, borracho, se salió de la carretera y fue directo sobre los nicas; para luego estrellarse contra un muro.

Las autoridades al aplicar la prueba de alcoholemia confirmaron que Johan estaba ebrio y presentaba 1,18 gramos de alcohol en la sangre, cuando el máximo permitido es de 0,49 gramos.

Leonel Espinoza Marín era muy conocido en la zona, porque jugaba béisbol, incluso, ese domingo trágico jugaría.

El cuerpo de Leonel Espinoza Marín fue recibido en Peñas Blancas por doña Juana Marín, quien no podía creer lo que le ocurrió a su hijo y a su nuera, la noche del sábado, cuando salieron de un bar del poblado de Santa Cecilia, para enrumbarse tomados de la mano a su casa, pero en el trayecto fueron embestidos por el vehículo Hyundai, placas 589730.

Según la versión de Marín, su hijo y su nuera, quien tenía un embarazo de cinco meses de gestación, perecieron de forma instantánea.

Después de que sus familiares llenaran algunos trámites, los restos de Johanna del Carmen Rodríguez Centeno, de 19 años, con su bebé en sus entrañas, serían trasladados a Nicaragua, para darle cristiana sepultura en su tierra natal, Nandaime.