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De un impacto de bala en la cabeza y de otro en el pecho perdió la vida el vigilante Denis Ramón Hernández Ochoa, de 34 años, quien al parecer fue atacado por los delincuentes cuando estaba dormido en una silla mecedora dentro del local que cuidó por siete años.

El hecho se registró a eso de las cinco de la mañana de ayer, en la comarca Nejapa, específicamente en la  Fundación Americana “El Buen Samaritano”, ubicada del kilómetro nueve y medio de la Carretera Vieja a León, mil 500 metros al oeste. Aún se desconoce cuántos fueron los antisociales que penetraron al local y dispararon a quemarropa a Hernández Ochoa.

La guardia operativa del Distrito III de Policía se hizo presente con la técnica canina al lugar del crimen, y en la búsqueda de los implicados los perros “marcaron” a dos adolescentes, quienes supuestamente estaban lavando unas piezas de  ropa que tenían  manchas de sangre. Los dos menores fueron retenidos por los agentes como sospechosos del crimen.

Amenazado por una bicicleta
El crimen se derivó del robo, porque  los delincuentes se llevaron tres monitores de computadoras y un cable eléctrico, todo valorado en 16 mil córdobas, confirmó el teniente Roberto Calero, jefe de Información y Análisis del Distrito III de Policía.

Sin embargo, los familiares del fallecido argumentan que Hernández Ochoa ya había recibido amenazas de muerte por parte de unos sujetos “que le tenían ganas” a su bicicleta montañera, e inclusive le mandaron a decir que se la iban a robar.
“Unos vagos ya me lo habían amenazado, dijeron que la bicicleta sería de ellos”,  repetía entre lágrimas doña Esther del Carmen Ochoa,  de 52 años, madre de Hernández.

La progenitora  desconoce quiénes pudieron  haber matado a su hijo, porque era un hombre que no tenía problemas con nadie, y su rutina era ir de la casa al trabajo y viceversa.

Hernández Ochoa no tenía arma de fuego para cuidar el inmueble, únicamente hacía acto de presencia durante las noches.