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Las circunstancias en que murió José Santos Vivas López, de 38 años, aún no han sido determinadas, pero se presume que cayó de su caballo y después fue despedazado.

Lo más extraño para las autoridades es que  no había sangre y los huesos de las extremidades inferiores del infortunado estaban descarnados.

Dos niñas de 10 y 12 años que se dirigían a la Comarca “Cerro Cuape”, a comprar cuajadas,  descubrieron que “algo” era devorado por  los zopilotes. Al ir a “curiosear”,  encontraron las piernas con las  botas de hule aún adheridas a lo que quedaba del cuerpo.

Inmediatamente le avisaron a su abuela, quien  su vez  llamó a la Policía Nacional.

Para el subcomisionado Carlos Toledo González, divulgador de la Policía de Boaco, no hay explicación lógica de lo que sucedió con el cadáver.

“Estamos investigando, la médico forense aún no determina la causa de la muerte, pero es rara: el cuerpo tenía como ocho horas de fallecido, pero había partes que estaban en estado de descomposición sin hedor, otras estaban intactas”, explicó el subcomisionado Toledo.

Muerto con música
Él último día que vieron con vida a José Santos Vivas fue el viernes 15 de julio,  a eso de las siete de la noche, cuando iba  montado en su caballo. Había tomado licor,  pero el sector donde se movilizaba era seguro.

El caballo apareció el sábado 17 de julio en la Quinta “Yahoska”, propiedad de Evertz González, quien informó a los agentes policiales que una bestia ajena estaba en su casa.

Dos días después el cuerpo fue localizado en las cercanías de la Quinta.  El radio que el infortunado llevaba estaba encendido. La billetera con los documentos y el dinero estaban intactos.

No había señales de violencia en el lugar donde lo hallaron, por lo que la Policía de Boaco investiga el caso más extraño del que han tenido noticias en estos días.