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Alos tres años, los niños no son capaces de medir el peligro, por eso, cuando su mamá se casó, no se imagino que “papá” se convertiría en su verdugo.

La niña, originaria de la comarca El Poyote, Masatepe, siempre trató a Fernando de Jesús Méndez Ampié, de 50 años, como a su padre, porque este le decía que la quería y era muy cariñoso, pero a medida que la pequeña fue creciendo, se dio cuenta de que ese cariño era falso.

Desde que la niña tenía seis años, el padrastro la espiaba cuando se bañaba, le decía que estaba creciendo y que estaba poniéndose “bonita”.

“Me decía que me quería, parecía cariñoso conmigo, pero cuando fui creciendo, me di cuenta de que no me quería, porque me hacía “cosas” que no me gustaban, y yo le decía que no me hiciera nada, pero él me besaba en la boca. A mí me daba asco y me le apartaba, yo le decía que no me gustaba, pero él me respondía que lo hacía porque me quería”, relató con mirada triste la niña.

Cuando dormía, el hombre llegaba a la cama para tocarle el cuerpo y sus partes íntimas sobre la ropa, según denunció la víctima llorando, quien habló con END ante su abuela.
Continuó diciendo que cuando su padrastro hacía eso, ella se despertaba pero no abría los ojos, porque le daba mucho miedo.

Cuando la menor ya tenía nueve años vino lo peor. El 27 de mayo de 2009 se celebró el Día de las Madres en la escuela. Por la tarde, la niña fue a la casa de la madre de su padrastro, luego llegó a su vivienda, donde el hombre le arrebató la inocencia en un sembradío de chagüites.

“Yo le decía que me soltara, porque me dolía, pero él no hizo caso, y cuando terminó se sacó un papel higiénico del pantalón y me lo dio para que me limpiara, luego me vestí y me dijo que no dijera nada, porque nadie me iba a creer, y, además, mi mamá lo quería mucho a él”, cuenta la víctima.

Esto sucedía con frecuencia y casi siempre en los chagüites, cerca de la casa de la mamá del sospechoso, aunque la pequeña precisó que dos veces fue violada en su vivienda (en el baño y de pie) por dos vías.

La niña dice que siempre le preguntaba a su padrastro por qué lo hacía, y él le contestaba: “Porque te quiero y porque no sos mi hija”.

Ni la abuela ni la mamá se daban cuenta de lo que estaba pasando, porque la víctima estaba amenazada, y, además, no quería que su madre sufriera.

Las gallinas “delataron” al abusador
Para olvidar un poco, la menor se entregaba por completo a sus estudios. Pero como reza la sabiduría popular: “Entre cielo y tierra no hay nada oculto”, de tal forma que el jueves 18 de noviembre de 2010, a las seis de la mañana, la abuelita envió a la niña a ver las gallinas, porque creía que un animal se las quería comer.

Detrás de la pequeña se fue el padrastro, la tomó por la fuerza y la introdujo en el baño, donde volvió a violarla contra natura, pero la abuela lo sorprendió.

“Yo tomé un garrote y le di en la cabeza”, recordó la abuela, quien ese día llamó por teléfono a la madre de la niña, quien trabajaba en Managua, y le dijo: “Regresá a la casa, porque algo espantoso ha sucedido”.

Al enterarse de todo, la madre de la pequeña buscó ayuda en el grupo Solidaridad, cuyos miembros la han acompañado en todo momento.

La niña está estudiando, pero vive con el temor de que el hombre regrese y le haga daño otra vez, no obstante, revelar la verdad fue “liberador” para ella.

Liberado por “enfermedad”
Después que la madre y la abuela de la menor interpusieron la denuncia, la Policía de Masatepe capturó al individuo.
Carolina Marenco, abogada de la familia de la niña, reveló que en la audiencia preliminar al sospechoso le decretaron la prisión preventiva, pero en la audiencia inicial se la sustituyeron por el arresto domiciliar, por supuesta enfermedad, sin que el fiscal Erick Saldaña se opusiera, pese a que la Ley de Ejecución, Beneficio y Control Jurisdiccional de la Sanción Penal, en el articulo 44 refleja que cuando se trata de un caso de violación agravada, la medida a imponer es la cárcel.

“Si uno revisa el expediente, uno ve que el fiscal fue más beligerante para defender los derechos del acusado que los de la víctima, porque el dictamen de Medicina Legal no señala que el reo estuviera en riesgo de muerte o que su vida corría peligro en la cárcel”, explicó Marenco.

Agregó que tanto el fiscal como la jueza de distrito penal de audiencia de Masatepe, Gladys González, cometieron un error, “porque hay una circular de la Corte Suprema de Justicia que determina que en los casos de violencia de género, específicamente en los casos de violación y de violencia doméstica grave, deberá mantenerse la prisión preventiva para garantizar la presencia del acusado en el juicio”.

Tácticas dilatorias
El juicio oral y público estaba programado para el 8 de febrero de este año, pero hubo un cambio de abogado defensor, además, un día antes de que se llevara a cabo la audiencia, este presentó una constancia de un médico privado, indicando que el reo estaba enfermo, por lo que pidió que la vista se reprogramara.

“Lo correcto era que lo hiciera el mismo día que iba a comenzar el juicio, pero el 8 de febrero, el fiscal Eddy Álvarez y yo, como abogada particular, nos presentamos, pero como no llegó el abogado del acusado, pedimos que se declarara el abandono de la defensa y la rebeldía del acusado, y la jueza suplente giró dos órdenes de captura, una para la Policía de Nandasmo y otra para Masatepe, y se reprogramó el proceso para el 8 de marzo de este año, pero el acusado no se presentó”, relató la abogada.

Al no tener respuesta de la Policía de Nandasmo y de Masatepe, la jueza de distrito penal de juicio, María Michelle Campos, pidió a los jefes de ambas delegaciones que le informara sobre las órdenes de captura, explicó Marenco.

Aunque Marenco afirma que la Policía tuvo tiempo suficiente para capturar al acusado, este huyó a Costa Rica desde el 17 de abril de este año, según un informe oficial de los movimientos migratorios del sujeto.

La abogada de la familia de la niña manifestó que también aquí hubo un error, porque la Dirección General de Migración y Extranjería tenía la ficha que indica que al acusado se le había prohibido la salida del país desde el 6 de abril.

La búsqueda no ha terminado

EL NUEVO DIARIO trató de entrevistar al fiscal Erick Saldaña, quien fue reubicado, pero en la Fiscalía de Masaya informaron que si queríamos saber dónde ubicar y contactar al representante fiscal, había que llamar a la vocería del Ministerio Público, y así se hizo este lunes 18 de julio, pero nos informaron que la encargada de prensa, Tania García, aún no había llegado.

También se trató de entrevistar a la jueza Gladys González, pero nadie atendió el teléfono de los Tribunales de Masaya, donde nos dijeron que podíamos ubicarla. También tratamos de hallarla por medio de los teléfonos que tiene reportados en el Control de Abogados y Notarios, pero no fue posible.

Toda esta situación es decepcionante para la familia de la niña, por lo que piden que se haga justicia para que el daño no quede impune. Para lograrlo, el grupo de apoyo Solidaridad y las víctimas protestan frente a la Policía de Masatepe todos los miércoles.

El jefe de la Policía de Masaya, comisionado mayor Domingo Navas, informó que tienen a una persona dedicada a la búsqueda y captura de Méndez Ampié, a quien no han dejado de perseguir desde que se denunció el delito, prueba de ello es que desde el principio lo arrestaron, pero lo liberaron por una orden judicial.