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El veredicto de culpabilidad recibieron dos mujeres tras el fallo de la Jueza Tercero Distrito Penal de Juicio, Rosario Peralta, por cometer el delito de trata de personas con fines de explotación sexual bajo la modalidad internacional.

Según el caso, las tratantes con engaño pretendían llevarse a cuatro jovencitas capitalinas a México.

Para la fiscal Karen Beteta, a cargo del caso, el fallo de la judicial se dio a conocer el pasado jueves 14 de julio, pero será hasta la próxima semana que leerá la pena que deberán pagar Anielka Elieth Salas Martínez, de 23 años, originaria de Managua, pero con domicilio en Chiapas, México; y a Azalia de los Ángeles Oporta Báez, de 21, de Managua.

Ambas mujeres fueron acusadas por el Ministerio Público tras intentar llevarse a las “chavalas” en edades comprendidas entre 18 y 26 años, con el engaño de que trabajarían en el restaurante “La Cueva del Pingüino”, ubicado en el país azteca.

Afortunadamente fueron rescatadas por los uniformados cuando estaban a punto de caer en la trampa.

Las dos mujeres comenzaron a persuadir a sus víctimas desde agosto de 2010 vía telefónica, pero estas se rehusaban, argumentando que tenían tareas académicas y personales pendientes.

Azalia Oporta se presentó a la vivienda de una de sus víctimas para hacerle el ofrecimiento, que consistía en un trabajo como mesera en un restaurante de Tapachula, México, donde supuestamente ganaría 80 dólares por día.

La otra acusada, Anielka Salas se presentaba como la dueña del restaurante donde debían atender a los clientes, ofreciéndoles licor, cervezas y bocadillos.

Oporta no le especificó a la joven que el fin real por el cual quería llevarla a México.

Con sus potenciales víctimas aún indecisas, las mujeres continuaron insistiendo e incluso las visitaban en sus trabajos, facilitándoles las cédulas de identidad, un quintal de maíz y 400 córdobas en diferentes momentos.

El viaje hacia México se realizaría el pasado primero de marzo de este año, pero una de las víctimas se arrepintió, mientras y otra le contó el ofrecimiento a la trabajadora social de un albergue capitalino, quien les recomendó que interpusieran la denuncia en la Policía, ya que todo aparentaba ser parte del delito de trata de personas.

En un nuevo intento por llevarse a las jovencitas a México, la mañana del pasado 3 de marzo las victimarias se presentaron a sus viviendas a bordo de un taxi, Hyundai, placas M06793, conducido por Francisco Calderón, pero fueron detenidos por policías del Distrito VI, quienes vestidos de civil las estaban aguardando.