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Una mujer embarazada fue utilizada como señuelo por tres maleantes para  robar una camioneta Mitsubishi,  acción que concluyó con una balacera donde uno de los asaltantes recibió dos impactos de bala.

Claudia Verónica Rugama es la mujer que simulando llorar de dolor en una calle del barrio Monseñor Lezcano  distrajo a  Eddy Apolonio Guido,  quien acudió en su auxilio, lo que fue aprovechado por Enrique Sánchez Jiménez para  despojar de su camioneta al conductor,  quien al oponerse fue golpeado en la cabeza con la cacha de la pistola.

Así dice la acusación que ayer  presentó el Ministerio Público  en el Juzgado Décimo Distrito Penal de  Audiencia de Managua.

Una vez consumado el robo,  Rugama se marchó en  un taxi blanco, sin placas,  en compañía de Armando Martínez Hidalgo, mientras Sánchez huía en la camioneta robada junto   a Bryan Meléndez Suazo, refiere el escrito acusatorio.

Pero  Sánchez y Meléndez no corrieron largo, porque la Policía inició una tenaz persecución donde,  según la Fiscalía, Meléndez disparó al menos 12 veces contra los patrulleros.

Fantasía o realidad
En el intercambio de disparos,  Meléndez recibió dos impactos de bala que lo mantienen convaleciendo en un hospital capitalino, donde la Policía lo vigila.

Por los hechos antes narrados el juez Carlos Solís les impuso la prisión preventiva a Claudia Rugama y a Enrique Sánchez, además  ordenó la captura de Armando Martínez y Bryan Meléndez.

En la audiencia preliminar el abogado Roberto Cruz, defensor de Claudia Rugama,  calificó de “fantasiosa” la acusación.

¿Cómo es posible que habiendo estado mi representada  a casi media cuadra de la supuesta víctima, éste pudo escuchar su llanto?,  preguntó el abogado defensor.