•  |
  •  |

Un menor de doce años decidió escapar de la Casa Hogar Betesda en horas de la madrugada para sacar a “luz pública” el infierno que aparentemente le hicieron pasar cuatro internos en edades comprendidas entre los  13 y 14 años, quienes según la denuncia que interpuso en la Policía, lo violaron.

En la declaración que el menor hizo ante las autoridades policiales que dieron trámite a la denuncia con la apertura de los expedientes números C003-2011-00563 y C003-2011-00592, se específica que los hechos ocurrieron a las 12:30 de la noche, en el cuarto donde dormía con los demás internos, uno de ellos lo levantó de la cama y le anunció que lo penetraría a cambio de cinco córdobas.

El pequeño declaró que otros internos se desnudaron y lo abusaron oralmente, incluso le introdujeron una lámpara de mano en la boca.

La denuncia fue interpuesta en la Subdelegación del Distrito III de Policía, adonde el menor llegó después  de escalar y lanzarse del muro de la casa hogar donde vivía,  la madrugada del 28 de junio.

Desde esa fecha las autoridades de la Casa Hogar Betesda y el Ministerio de la Familia, Mifamilia, han guardado silencio sobre la denuncia. Aunque el caso  es grave,  los detectives y peritos de la Comisaría de la Mujer de la Tercera Delegación Policial se encontraron con una “muralla China” en estas entidades.

Burla

“Un agente policial llegó hasta la casa de refugio con el niño mancillado a informarle a la responsable lo ocurrido, pero ésta se refirió al menor de manera despectiva: “No sé nada de ese chavalo,  porque duerme en la calle y aquí viene temporalmente”, dijo. Tuvimos que traerla casi a la fuerza para que interpusiera la denuncia, pero fue muy escueta y en las pocas líneas únicamente dijo que un policía llegó a la casa hogar con el niño”, manifestó la subcomisionada Maribel Estrada, jefa interina de la Comisaría de la Mujer de la Delegación Tres de Policía.

Estrada explicó que incluso se burlaron de la Policía, porque cuando se enteraron del caso ellos llamaron a la “línea de urgencias del Ministerio de la Familia”, la 133, y le explicaron al varón que contestó el teléfono que un niño había sido violado en un albergue  y la respuesta que recibieron los dejó boquiabiertos: “¡Qué barbaridad, habiendo tantas niñas y no pudieron agarrar una!”

La respuesta alarmó a las autoridades, porque el Ministerio de la Familia es una de las entidades encargadas de velar por los derechos de los niños, niñas y adolescentes en riesgo en el país, que es suscriptor de convenios internacionales para protección de la niñez, la que no debe ser revictimizada con comentarios como el anteriormente descrito.

END buscó a María José Durán, responsable de la Casa Hogar Betesda, y a los funcionarios del  Ministerio de la Familia para conocer su versión del caso, pero después de más de dos semanas tramitando una entrevista, no nos recibieron.

Tras insistir en Betesda,  Durán  manifestó escuetamente que la violación no había ocurrido dentro de la casa hogar, sino en otro lugar y que la agente policial que investiga el caso “lo había tomado muy a pecho”.

Sin autorización para hablar

“Como (representante del) centro no puedo darle detalles de los niños, porque nosotros únicamente los cuidamos…Si ellos (los de Mifamilia) autorizan,  todo cambia, este centro está regido por el Ministerio”, argumentó Durán.

“Si ella dice que le dé la información, yo con gusto se la doy, de lo contrario no puedo decir nada, yo no sé ellos lo que van a decir, si usted regresa y ellos dicen que la atienda,  yo la atiendo”, insistió la mujer, cuando se le explicó que en Mifamilia no hubo respuesta a la solicitud de una versión oficial.

“Esta señora lo agarró muy personal el asunto, con el comisionado se habló, el detective Marvin Rayo hizo la investigación y no fue aquí,  el niño confesó que no fue aquí, pero ella (la señora policía) tomó muy a pecho la situación”, reiteró Durán.

Lo manifestado por la responsable de la Casa Hogar Betesda se contrapone con  las declaraciones de los demás menores involucrados en el delito, quienes señalan como lugar de los hechos el dormitorio, lo cual está  plasmado en el expediente que tiene la Policía.

En el mismo expediente rola la valoración física número 9377-11 que  el médico forense Milton Sirias le hizo al menor, determinando que existió penetración de reciente y vieja data.

Peritaje confirma

El peritaje psicológico también confirma la denuncia del niño y además devela la triste vida que el pequeño ha tenido en los hogares que ha estado, de donde reconoce, ha escapado tres veces.

“Es cierto que me escapo de las casas de refugio, pero es porque me dicen cosas, como que mucho molesto, que ya no me aguantan, que me vaya porque yo le pego a los demás, pero lo que yo hago es defenderme”, le dijo el menor a la psicóloga de la Comisaría de la Mujer de la Policía.

Según la especialista Lucía Rodríguez, un pequeño puede escapar de una casa hogar cuando no encuentra afecto.

“Lo que los niños buscan es sentirse en familia, porque ellos están carentes de afectos, dado que la mayoría de ellos han sido abandonados por sus madres y padres”, apuntó Rodríguez.

Explicó que muy difícilmente un niño puede inventar que ha sido víctima de violación,  porque no tienen experiencia sexual y relatan las cosas tal y como sucedieron. “La narración  de este niño es creíble”, acotó Rodríguez.

Abandonado y cleptómano  

La víctima de esta historia es parte de una familia conformada por ocho hermanos que salieron del vientre de una trabajadora sexual que,  aparentemente,  no sabe quién es el padre de sus vástagos y los ha abandonado. Todos los niños se han criado en diferentes albergues.

El niño actualmente está recibiendo tratamiento psicológico en un hospital infantil capitalino por el trauma que toda esta situación le ha acarreado.

“Una agresión sexual te marca para toda la vida y el tratamiento psicológico no es para que olvidés, sino para procesar el trauma vivido y aprender a sobrellevar esa mala experiencia el resto de tu vida, porque en la etapa de la adolescencia se presentan los problemas de desconfianza, puede ser que la persona se vuelva promiscua o que rechacen el sexo opuesto, también pueden tener problemas de disfunción sexual. Todos estos son algunos de los trastornos que pueden quedar producto de una violación”, explicó la psicóloga.

El menor mancillado también padece de cleptomanía, enfermedad que es característica de aquellas personas que carecen de afecto y que toman las cosas para llamar la atención de los demás.

Además el niño es hiperactivo, pero hay momentos en los que se aísla y permanece en silencio,  explicó la especialista de la Comisaría de la Mujer.

Investigación paralizada
Hasta finales de junio  se desconocía el destino del menor después que saliera a luz pública la violación de la que asegura haber sido víctima,  aunque fue entregado al Ministerio de la Familia.

El primero de julio de este año, el pequeño fue entregado a Delicia Murillo, encargada de Reestructuración de Derechos de la línea 133 de  Mifamilia, porque así lo establecen las leyes nicaragüenses.

De los otros cuatro menores aparentemente implicados en la violación, uno fue entregado a sus familiares, porque las autoridades argumentaron que era un niño “indeseable” y que no se harían cargo de él. Los tres restantes están a la espera de ser enjuiciados en un tribunal para menores.

Las investigaciones por esta violación continúan abiertas, porque los funcionarios del albergue Betesda y Mifamilia pusieron a la Policía “manos arriba”, porque les manifestaron que no permitirán que se haga ninguna diligencia si no es con el visto bueno de la institución del gobierno.