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De una estocada que le perforó el pulmón izquierdo y  que le ocasionó una  hemorragia de tórax,  murió Bayardo Enrique Espinales Galán, de 56 años, en su casa, donde funcionaba una  barbería.

Se presume que el crimen ocurrió la madrugada del miércoles último,  y que fue perpetrado por la exmujer de Espinales y su nuevo marido.

Se supo de la tragedia cuando un hijastro de Espinales llegó a visitarlo y a pedirle ropa para el menor de cinco años que su madre se llevó de la barbería.

El comisionado Martín Solórzano, jefe de la Séptima Delegación de Policía,  explicó que todas las pesquisas indican que Brenda María Navarro Pérez, de 40 años,  es quien pudo darle muerte a su expareja.

“Ingirieron licor y al parecer hubo una pelea entre ellos. Presentaba una estocada que fue mortal. Al momento que llegamos,  la víctima tenía aproximadamente cerca de 18 horas de fallecida”, dijo el comisionado Solórzano.
Asimismo indicó que están buscando a Navarro Pérez, pero no han descubierto su paradero.

“Ella mató a mi hermano”
Para las hermanas de Bayardo Espinales, María Auxiliadora y Laura, la única culpable de la muerte de su hermano es Navarro Pérez.

“Esa mujer entró a la casa y le abrió a su ´querido´, un tal Chepe Luis. Un CPF me dijo que después salieron gritando que lo habían apuñalado y que seguro iba a morirse,  y así sucedió”, refirió doña Laura Espinales.

Detallaron que su hermano no recibía a Navarro Pérez porque no quería recaer y tomar licor de nuevo, pero la mujer llegó a pedirle ayuda, porque su hombre la había golpeado,  y él  como buen samaritano  la ayudó.

“La mujer esa la rompió (comenzó a beber licor) desde el domingo 31 de julio, mi hermano,  --que me visitó el primero de agosto--,  me dijo que ya no la aguantaba y que pensaba vender el local de la barbería para vivir sus últimos años en paz en compañía de su pequeño hijito”, agregó Laura Espinales.


Era padre y madre
Las hermanas de la víctima desconocen el paradero del niño que procrearon Espinales y  Navarro Pérez, aunque sospechan que se lo llevaron para que no declare nada de lo que observó.

Aseguran que los familiares de la mujer señalada como la autora del crimen  son “pirucas” y no tienen condiciones para criar a un niño.

“Mi hermano en medio de su pobreza le daba todo a su hijo, él era madre y padre, porque esa mujer lo dejó desde recién nacido por andar tomando y fumando piedras de crack y quién sabe qué otras bandidencias”, explicó doña María Auxiliadora Espinales.
El crimen tuvo lugar de los semáforos de la Colonia Primero de Mayo, media cuadra al este, donde funcionaba  la barbería propiedad del infortunado,  quien fue barbero desde  los años 70  hasta su muerte.

La vela de Espinales Gaitán se realizó en el barrio “Los Ángeles” ayer,  y hoy  será su sepelio.