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La Policía Nacional desconoce la cantidad de armas que pudieron haber sido reparadas, alteradas en el número de serie y legalizadas, y que ahora están en manos de la delincuencia, después de salir del arsenal de Carlos Álvaro Somarriba Rosales, de 37 años, quien contaba con un taller para tales efectos en su casa de la Colonia 14 de Septiembre.

“Lógicamente, esto implicaría que algunos delincuentes que llevaron sus armas a reparar allí, ya puedan andar con armas en mejor estado. No sé qué cantidad pudieron haber reparado”, afirmó el comisionado mayor Luis Pérez, jefe de la Dirección de Armas, Explosivos y Municiones de la Policía.

El jefe policial recordó a la población que antes de buscar cómo reparar sus armas, deben pedir permiso a la Policía, y que para evitar que otros armeros hagan esta tarea ilegalmente, están ejecutando un plan de verificación en todo Managua a las personas que poseen estos artefactos. En el país hay alrededor de 100 mil armas en poder la población y de empresas de seguridad.

Ocupan más armas
La Policía del Distrito Cinco continúa las investigaciones en cuanto a la ocupación de un sinnúmero de armas de fuego en la casa de Somarriba. El suboficial mayor Bismarck Rivera, jefe de Información y Análisis de la Estación Cinco de Policía, informó que el caso se tipificó como portación o tenencia ilegal de armas de fuego, municiones, y alteración de las características técnicas de las armas de fuego.

En el conteo que hizo la Policía, determinaron que en la casa de Somarriba Rosales había cinco pistolas, igual cantidad de revólveres, un rifle calibre 22, y cinco armas a las que les faltaban piezas.

También nueve magazines, un fusil calibre 5.5, 39 proyectiles de diferentes calibres, 54 casquillos, y 63 troqueles --herramienta para reparar armas--, entre otros objetos utilizados para el mismo fin. Además, se encontró cinco libros de arme y desarme, un manual de armas y un carné de Servipro.

Detenido con tres nombres
La Policía conoció que el detenido se presentaba con dos nombres más: Carlos Rodríguez Rosales y / o Álvaro Rodríguez, pero en la cédula aparece como Carlos Álvaro Somarriba Rosales.

Lo que dijo el detenido a la Policía es que “la necesidad lo hizo incurrir en eso, aunque está consciente que no era legal, pero no tenía trabajo. Las armas fueron trasladadas al Laboratorio Central de Criminalística para identificar a sus dueños.