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Con 25 orificios causados por los perdigones de tres cargas de escopeta calibre 12 de fabricación artesanal, murió Julio César Zelaya Rodríguez, de 18 años, la noche del pasado 31 de mayo,  cuando salía  de su  casa,  ubicada cerca de donde fue el tanque rojo,  en el Reparto “René Schick”.

Así lo refiere el dictamen médico post mortem que respalda la acusación por asesinato que el jueves formuló la Fiscalía  contra Francisco Cuadra Mayorga, de 19 años.

En la acusación radicada en el Juzgado Séptimo Distrito Penal de Audiencia de la capital, se indica que en el  crimen participó otro sujeto de identidad desconocida.

La fiscal auxiliar Martha Landero dijo que al momento de ejecutar el asesinato, Cuadra y su acompañante  se desplazaban en una motocicleta conducida por este último, e  hicieron varios rondines en la casa de la víctima.
En la acusación se explica que Cuadra bajó de la motocicleta y disparó dos veces contra Zelaya. La primera carga impactó en la cadera y  la segunda en la espalda.

La víctima recibió el tercer “escopetazo” cuando estaba en el suelo. El disparo fue a  quemarropa y los perdigones perforaron los  pulmones de Zelaya, refiere la acusación fiscal.

Por los hechos antes narrados, a petición de la Fiscalía y del padre del fallecido, Carlos Aburto Zelaya,   el juez Abelardo Alvir le impuso la prisión preventiva a Francisco Cuadra y le programó la audiencia inicial para el 11 de agosto.

El padre de la víctima  dijo que su hijo no tenía enemistades.