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No hay nadie que no relacione a esta poderosa mujer de gustos caros y atractivo incuestionables con el narcotráfico. Es más, dicen que es de las pocas que han llegado a hacerse respetar entre los capos como una más de ellos y parecía más que indudable su importante papel en el cártel de Sinaloa y en el tráfico de cocaína procedente de Colombia.

Por eso la detuvieron en 2007 y eso es lo que ha inspirado libros y hasta series de televisión. Pero por más que la Fiscalía y el Gobierno de México se hayan empeñado, en todos estos años no han conseguido que un tribunal condene a Sandra Ávila Beltrán. Han tenido revés tras revés. El último se conoció el pasado martes: un juez del Distrito Federal ha frenado la extradición de la presunta narcotraficante a EU, que había anunciado el Ministerio de Asuntos Exteriores mexicano.

Si se buscan argumentos en fuentes del Gobierno de Felipe Calderón para intentar entender lo que ocurre con ‘La Reina del Pacífico’, se escuchan voces que susurran la corrupción/miedo de los jueces mexicanos, los mismos corrupción/miedo que, según los mismos consultados, explican otros fenómenos sorprendentes como la puesta en libertad de conocidos traficantes de armas y drogas, asesinos...

Por eso, México (la parte oficial, se entiende) tenía esperanzas en que los tribunales del vecino del norte hicieran el trabajo que los magistrados locales no han logrado terminar. Y justo éste ha sido el argumento que justifica el rechazo de la extradición: Sandra Ávila sería juzgada allí por los mismos delitos de los que ya ha sido exculpada aquí.

De hecho, esta última (penúltima) decisión judicial que concede el amparo a ‘La Reina del Pacífico’ ratifica el auto que ya en octubre pasado dictó un juez en contra de la extradición y que el Gobierno recurrió. Ahora, si Exteriores quiere insistir debería emitir un nuevo acuerdo de extradición fundamentado en un caso diferente del que se bautizó como ‘Macel’.

La operación quela hizo famosa
Aquella operación hizo famoso el nombre de Sandra Ávila por su presunta vinculación con jefes de cárteles del narcotráfico de México y Colombia, además  con policías. Ya en su momento, demostró que su voz no era la grabada durante las investigaciones que condujeron al decomiso de 10 toneladas de cocaína, en diciembre de 2000, en el buque Macel.

La única condena que se ha dictado en contra de ‘La Reina del Pacífico’ ha sido por posesión de un arma de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas, pero la pena era inferior al tiempo que llevaba en prisión y se dio por cumplida.

Con todo, aún sigue y seguirá entre rejas. En una estrategia que se ha convertido en un clásico de la Fiscalía General mexicana (no presenta todos los cargos en un mismo momento, se guarda acusaciones para evitar que sus acusados sean exculpados de todos los delitos que se les imputan y sean juzgados por diferentes tribunales) ‘La Reina del Pacífico’ tiene abierto otro proceso por lavado de dinero.

No obstante, los antecedentes tampoco juegan en este caso a favor de la Fiscalía. En diciembre pasado ya fue absuelta de este delito. De momento, un juez ha dictado que siga en prisión a la espera del próximo veredicto. ¿Alguien quiere hacer apuestas?

La acusación
Ávila fue acusada por la Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía) de introducir en México varias toneladas de cocaína en 2002 junto con su pareja sentimental, el colombiano Juan Diego Espinosa, alias “El Tigre”.
Un juez los absolvió a finales del año pasado de los cargos de delincuencia organizada y narcotráfico. En paralelo, Estados Unidos solicitó su extradición y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) aceptó entregarla, una vez que un juez diera la orden.

Pero el martes pasado  el Primer Tribunal Colegiado en Materia del Primer Circuito informó que condicionó la extradición de Sandra Ávila a que la Cancillería demuestre que en Estados Unidos no se pretende enjuiciarla por los mismos hechos por los que estaba siendo procesada en México.

En un fallo anterior, el Juzgado Décimo Tercero de Distrito de Amparo le había concedido a Sandra Ávila el amparo contra la extradición, pero ante la inconformidad del ministerio de Exteriores, el tribunal modificó ese amparo condicionándolo.

Fuentes de la Cancillería indicaron a Efe que el ministerio trabaja en un nuevo acuerdo para lograr la extradición de “la Reina del Pacífico”, tomando en cuenta las consideraciones del Tribunal.

El Consejo de la Judicatura señaló el martes pasado, por otra parte, que el Tercer Tribunal Unitario en Materia Penal del primer Circuito ratificó el fallo de un juez emitido en diciembre de 2010 que absolvió a Sandra Ávila y a Espinosa de los delitos de delincuencia organizada, narcotráfico y lavado de dinero.
El fallo del juez fue recurrido por el Ministerio Público (Fiscalía), pero hoy el tribunal explicó los argumentos de la sentencia absolutoria.

Entre otros, el tribunal dijo que los motivos de inconformidad del Ministerio Público fueron “insuficientes” y no ofreció “prueba idónea” para acreditar que Ávila y Espinosa adquirieron, transportaron o introdujeron 7,9 toneladas de cocaína en el buque “Macel”.

Respecto a las acusaciones de lavado de dinero, el tribunal precisó que resultaron “infundados e inatendibles porque no se probó fehacientemente que las operaciones” (compras y depósitos bancarios) se hayan realizado con dinero producto de actividades ilícitas.

Agregó que durante el proceso se acreditó que las operaciones bancarias, así como las compras de inmuebles, Sandra Ávila las “efectuó con motivo de su actividad” de “compraventa de bienes inmuebles”.

Aun así, Sandra Ávila permanecerá en prisión pues se enfrenta otro proceso por lavado de dinero, según dijo a Efe una fuente judicial.

No deja de ser noticia
“La Reina del Pacífico” no ha dejado de ser noticia desde que fue detenida, pues este año se vio envuelta en un escándalo en el penal de Santa Martha Acatitla después de que trascendió que se había aplicado un tratamiento de belleza prohibido a las reclusas.

La versión resultó falsa, aunque se descubrió que fue la directora de la cárcel, quien ya fue despedida, la que se aplicó una inyección de bótox. Después de ese escándalo, Ávila fue trasladada a un penal federal en el estado de Nayarit, oeste de México.

Ávila Beltrán es sobrina del narcotraficante Miguel Ángel Félix Gallardo y es considerada la inspiración para la protagonista de la novela “La reina del sur”, del escritor Arturo Pérez-Reverte.

Antes de ser “La Reina del Pacífico”, antes de amar al colombiano Juan Diego Espinoza, “El Tigre”, esos ojos grandes con comisuras de almendra y su origen bajacaliforniano le ganaron el mote de “La Venada”; así era para la familia, así era para “los grandes”, como ella llama a los capos con los que se codeó desde su infancia.

Hasta que “La Venada”, de Tijuana y “El Tigre”, de Bogotá unieron sus destinos, surgió el alias de “La Reina del Pacífico”. Él se convirtió en uno de los nuevos ricos en Guadalajara, ella se transformó a su lado en una audaz operadora financiera, con negocios propios e inversionista en el ramo inmobiliario. Ambos crearon un entorno de familia próspera y feliz, junto al único hijo de la cachanilla, Silvestre José Luis Fuentes Ávila.

Quienes la investigaron atribuyen su limpio expediente al hecho de que ella nunca aceptó cargas de droga en pago; otros vendían, ella cobraba siempre en efectivo e invertía en propiedades y negocios lícitos como las estéticas Electric Beach, a cargo de las cuales dejó a mujeres de la familia de “El Tigre”.

La agradable figura,  su trato amable,  su buen gusto en el vestir con ropa de diseñador, sus bolsas costosas y lo infaltable: sus gafas de buena marca, de preferencia grandes y oscuras y su sonrisa amigable, son motivo de comentario entre quienes la conocen.

La DEA reconstruyó su vida
La historia de la vida de esta mujer fue reconstruida pieza a pieza, de entre las múltiples hojas de expedientes que la Procuraduría General de la República y la DEA han acumulado en años.

Dichos documentos dan cuenta de los peligros del negocio: dos esposos ejecutados, ambos policías federales; su único hijo secuestrado; su hermano Alfonso “levantado”, ejecutado y abandonado en una terracería.

Esos mismos documentos revelan que se le han asegurado más de 234 propiedades en Hermosillo, Sonora, y en Guadalajara, Jalisco, así como autos de lujo, y que llevar más de medio millón de dólares en su equipaje de mano, para Ávila era algo normal. Consta en los archivos de la Policía Judicial que en 1990 le decomisaron  millón y 224 mil 898 dólares.

Sandra Ávila incluso dejó registro documental de su osadía al reclamar al Departamento del Tesoro la devolución de un millón de dólares incautado. Finalmente lo perdió por un tecnicismo: no haberlo declarado.

Pero como al igual que todos, “La Reina del Pacífico” ha sufrido y mucho,  como cuando  un comando secuestró a su hijo Silvestre José Luis Fuentes Ávila, de apenas 15 años. Eso la llevó a denunciar el secuestro ante la Procuraduría de Justicia del Estado de Jalisco. Cuando recuperó al muchacho, lo mandó a estudiar al extranjero.

Como un asterisco de la vida en prisión de Ávila, hay que mencionar que  interpuso una queja ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) por “fauna nociva” en su celda (había chinches). En respuesta el Gobierno del Distrito Federal (GDF)  fumigó la celda de “la reina”.
(El Mundo.es, Yahoo.noticias, Efe y El Siglo de Torreón)