•   San Carlos, Río San Juan  |
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La joven Martha Lidia Sánchez Díaz celebró el cumpleaños de su hija mayor con una cena y departió con los hermanos de la iglesia, pero jamás se imaginó que la llamada de su excónyuge prometiendo llegar para llevarle una serenata a su hijita, sería en realidad  una “serenata” de machetazos.

De las cuatro heridas que la dama tiene, la más grande es una de 22 centímetros que va de la parte posterior de la espalda, pasa por la clavícula –donde provocó una fractura–, y termina en el brazo derecho.

La segunda herida de 8 centímetros está debajo de la primera, en uno de los antebrazos tiene la tercera y en el mentón “exhibe” la última.

Por la profundidad de las heridas, la vida de la joven estuvo en peligro, según el médico forense, doctor Henry Miranda, quien pronostica una aceptable recuperación de la dama,  quien convalece en el Hospital “Luis Felipe Moncada”, de San Carlos, no obstante podría tener secuelas en el brazo derecho.

El despiadado hombre que intentó matar a su excompañera es un reconocido mecánico de San Carlos: Silvio Oporta Alejandro Martínez, de 46 años, quien huyó después de dejar sangrando y casi desfallecida a la madre de sus hijas.

Una vida de infierno

Sánchez Díaz dice que tenía 14 años,  cuando se juntó con el mecánico, convivió nueve con él y hace tres se separó.

Recuerda toda una vida de maltrato: aún tiene grabadas aquellas tres ocasiones que le colocó el cuchillo en el pecho y un día de tantos la empujó dentro de un vehículo para que se volcara. Ella le dijo que si la quería matar,  que lo hiciera.

Con la voz un poco apagada, Sánchez relata la odisea que vivió a eso de las dos de la mañana del pasado lunes recién pasado.

“Muy cansada me había acostado, pero ese día que cumplía los 11 años Jennifer Adriana, me llamó su padre y me preguntó si podía llevarle una serenata a la niña. Yo le dije que no había problema porque el derecho de padre no se lo iba a quitar.
Pero él volvió a llamar y le puse a su hermano Gustavo Adolfo, quien desgraciadamente es el hombre de mi hermana. A él lo vi sospechoso y me preguntó: Martha ¿qué harías se viniera el amor de tu vida y te dice que te quiere,  que te ama? Yo me quedé suspensa, pero al final nos dormimos”, recordó.
 
El ataque
Apuntó que estaba sola y cansada al punto que cuando el muchacho con quien ella quiere rehacer su vida --que estaba dormido en otro lado--,  tuvo que llegar  a despertarla para decirle que alguien rondaba la casa.

El muchacho vio que el hechor introducía un machete por una hendija y le dijo: “Martha vienen a matarnos, es tu expareja, Oporta pidió que le abriera la puerta.

Yo le dije que se retirara, que esa era una casa privada, fue entonces que rompió un playwood que estaba al lado de la cama de mi hija y me lanzó dos machetazos seguidos sobre el hombro, después otros dos más”.

La agredida dice que corrió hacia la casa de su madre, sangrando mucho, mientras él huía como si nada, creyendo que la había matado.

En su relato la joven insiste con toda  sinceridad que jamás lo engañó, por lo que considera que no se merece lo que le hizo.

“Después de separarnos me acosaba, yo le di muchas oportunidades, porque creía que iba a cambiar, hasta me fui a trabajar a Costa Rica y le había dicho que un muchacho quería casarse conmigo y que yo quería rehacer mi vida, él (el agresor) me dijo que “seas feliz”, aunque yo siga siendo desgraciado”, relató.

Ahora Sánchez  clama por justicia. “Que pague lo que me hizo, porque no sé cómo voy a quedar con el brazo, la vida para mí ha sido de sufrimiento, y el trabajo de lavado y planchado se me va a hacer difícil”, dijo.

Finalmente, le dio gracias a Dios por haber  estado con ella en todo momento y la dejó  vivir para sus hijas.