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Pese a que los abogados alegaron que las pruebas que la Policía y la Fiscalía reunieron en cuatro años y presentaron contra la familia Galo-Granera son insuficientes para probar que incurrieron en tres graves delitos, la jueza Gertrudis Arias les decretó la prisión preventiva, y ordenó que su juicio sea de tramitación compleja, lo que quiere decir que estarán el doble de tiempo en la cárcel.

José Ramón Galo Chávez y su compañera de vida, Dolores Granera Zepeda, están acusados junto a sus hijos José Ramón, Pedro Pablo y Tania de los Ángeles Galo Granera, de la presunta coautoría de tráfico de drogas, crimen organizado y lavado de dinero, porque según la Fiscalía, desde 2007 dirigen una organización que se encarga de distribuir droga en Chinandega, León y Carazo.

Según la Fiscalía, la base de operaciones de la familia eran las tres propiedades que tienen en Santa Ana, adonde supuestamente llegaban los compradores, algunos de los cuales identificaron con los alias de  “El Músico”, “Violeta Lau”, “El Cochón”, “Papón”, y “Zopilote”.

El escrito acusatorio señala que algunas de estas personas ya están tras las rejas, porque la Policía les dio seguimiento, además, se documentó fotográficamente todo lo que pasaba en la casa de los Galo-Granera.

Los delitos
El Ministerio Público dice que José Ramón Galo Chávez era el cabecilla de la organización, e incurrió en el delito de lavado de dinero y tráfico de drogas, porque supuestamente compró propiedades y vehículos con el dinero obtenido de la venta de drogas, pero los puso a nombre de su anciana madre, Fidelia Chávez Mejía.

Para la Fiscalía, Granera Zepeda es coautora de los delitos antes señalado, porque custodiaba el dinero, pagaba a los proveedores y se hacía cargo de los traslados.

Según el Ministerio Público, Tania de los Ángeles Galo era la encargada del dinero, atención al cliente y distribución, pero sus hermanos trabajaban también en el traslado de droga, por lo que la Fiscalía los acusó por tráfico de estupefacientes.

A ninguno de los Galo  les encontraron los US$99,900 ni los 76.1 gramos de cocaína, ni la enorme cantidad de joyas y de relojes que la Policía halló el día que allanaron sus casas. El dinero estaba escondido en dos cajas de brakers empotradas en la pared.

Para los abogados de los acusados, Carlos Chavarría y Harold Contreras, la acusación de la Fiscalía es incoherente y no tiene lógica ni sentido común, porque si investigaron a la familia por cuatro años, ¿por qué no están acusados ni identificados correctamente los compradores de la droga supuestamente distribuida por los Galo?

También se preguntaron por qué la Fiscalía no presentó los resultados definitivos del análisis que se le practicó a la supuesta droga hallada en la casa, que sería la piedra medular para achacar a sus patrocinados los delitos de tráfico de drogas, lavado de dinero y crimen organizado.

Detenida padece leucemia
La jueza  desechó los alegatos de los abogados, porque considera que son propios del juicio oral y público; admitió la acusación,  programó la audiencia inicial para el 6 de septiembre y ordenó que Dolores Granera Zepeda sea valorada por un forense, dado que su abogado alegó que tiene leucemia, y que cada seis meses tiene que viajar a Cuba para que le transfundan sangre.

Durante la audiencia preliminar del proceso, celebrada ayer, hubo protestas por parte del Ministerio Público y de los abogados, porque primero la jueza no había dado lugar a que el juicio se tramitara de forma compleja, pero luego rectificó la resolución, lo que generó la molestia del litigante Carlos Chavarría, quien señaló que si las autoridades investigaron por cuatro años a la familia Galo, ya deberían tener todas las pruebas en la mano.