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Visiblemente afectados por la trágica muerte  de su hijo,  producto de un disparo policial,  los señores  Gregorio Acuña  y Rosibel Vanegas  Calderón, acudieron a EL NUEVO DIARIO  para solicitar públicamente a la Policía  Nacional  que esclarezcan  el asesinato en el cual la víctima  fue Yáder Antonio Acuña Vanegas,  de 25 años, quien de acuerdo a sus padres había salido de su casa  para jugar béisbol.

Según don Gregorio, su hijo fue  asesinado  por un policía cuando transitaba en una vía pública que une las comarcas Las Mercedes y  El  Higueral en el municipio de Tola.

“Ahora dicen que es que  estaba involucrado en un robo  y que lo andaban buscado,  pero esto  es mentira porque mi hijo nunca se ha dedicado a robar y pido a las autoridades policiales que esclarezcan  este crimen y hagan justicia”,  señaló.

El hecho sangriento ocurrió el 28 de agosto  a las  7:15 de la mañana, cuando dos policías a bordo de una motocicleta se movilizaban por la zona  antes mencionada en busca de tres sujetos señalados de haber cometido en horas de la  madrugada de ese día  un robo en perjuicio  de  José Fernando  López Moraga,   Alvaro Pérez Ocampo y Johnny Traña.

Versión oficial
En la búsqueda de los antisociales los agentes se encontraron con el joven,  el cual iba abordo de una bicicleta en compañía de  Humberto José Obando, el cual era señalado como uno de los que participó en el robo,  por lo que los detuvieron. Cuando  el joven  Acuña Vanegas se corrió,  le realizaron un disparo que le impactó en la parte inferior  de la rodilla izquierda, y aunque los trasladaron al   hospital de Rivas, falleció en el trayecto.

En una nota de prensa del 29 de agosto  de la Policía de Rivas se detalla que quien realizó el disparo  mortal fue Domingo  de Jesús Jirón,  de 30 años, pero no dan mayores detalles, ni las circunstancias en que ocurrieron los hechos.

Los padres del infortunado aseguran que recurrirán al Centro Nicaragüense para la Defensa de  los Derechos Humanos, a denunciar el caso, porque su hijo no tenía nada que ver en  el robo, y que el crimen es repudiado en la comunidad que mediante 200 firmas respaldaron a quienes ahora reclaman justicia.