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Alejandra Carolina Soza tenía seis meses de embarazo cuando un incendio le arrebató la vida.

Antes del insospechado desenlace de su vida,  ella y su pareja  esperaban con ansias a la criatura que llevaba en su vientre.

Wilber José Zepeda procreó con su expareja  una niña que tiene seis años,  mientras que Soza tenía un niño de 3 y una niña de 7 años,  pero él y Alejandra soñaban con la niña que ésta esperaba.

Los hijos de Soza vivían con sus padres, porque  eran de diferentes relaciones, en tanto que la hija de Zepeda vivía con su madre. Pese a todo, los dos  eran responsables con sus retoños.

Según los  parientes de Zepeda,  él ya casi no bebía licor,  pero el día que perdió la vida sí había tomado junto a su mujer.
La pareja se conoció en la pizzería San Jerónimo, ubicada en el parque central de Masaya. Ellos trabajaban ahí y  se enamoraron.

Hasta el día de su muerte, Zepeda  trabajó en esa pizzería,  pero en la filial  que está en el municipio de Nindirí, mientras que Soza ya no trabajaba. Su último centro de trabajo fue una rosticería.

Se despidió de su hijo
Un día antes que perdiera la vida, Soza,  según sus vecinas,  pasó todo el día en su cuarto,  pero como a las tres de la tarde fue a traer a su hijo de tres años, para que pasara parte de la tarde con ella,  sin saber que esa iba a ser la última jornada  que compartirían, aunque días antes, específicamente el  diez de septiembre, madre e hijo  celebraron su cumpleaños en el restaurante Tip Top.
A las siete de la noche del día de la tragedia, Soza fue a dejar a su pequeño a la casa de su abuela paterna,  pero no regresó al cuarto.

Según Walter Soza, él vio a su hermana Alejandra a las once y media de la noche en el Parque Central en estado de ebriedad.

A esa misma hora Zepeda fue dejado por sus patrones en la entrada del barrio donde vivía con Sosa. Cuando llegó al cuarto no encontró a su esposa,  por lo que decidió ir a buscarla. Al parecer la llamó por celular y dio con ella. Luego se pusieron a tomar,  sin imaginar que al día siguiente amanecerían muertos.

El incendio
El 15 de septiembre, a las cuatro de la madrugada, la pareja  llegó en estado de ebriedad al cuarto donde vivían, el cual alquilaban  desde hace cinco meses.
Al llegar encendieron una candela,  porque tenían dos días de no tener energía eléctrica. Colocaron la fuente de luz  sobre el televisor que estaba a la orilla de la cama donde dormían.

Según investigaciones de la Policía de Masaya la pareja se durmió dejando encendida la candela, que al consumirse hizo  que el televisor tomara  fuego, luego las llamas se extendieron a la cama  donde ambos dormían. La primera que fue alcanzada  fue Alejandra Soza.

La Policía informó que varón y mujer fallecieron por asfixia,  debido a que  inhalaron mucho humo mientras dormían.

El estado de ebriedad y la inhalación de humo hicieron que perdieran la conciencia y no pudieran hacer nada por salvar su vida.

Otro factor que no ayudó a la pareja es que el cuarto donde vivían era hermético de forma tal que cuando el televisor tomó fuego, el humo se concentró en toda la habitación.

La médica forense Darling Putoy determinó que varón y mujer  fallecieron asfixiados,  porque tenían  hollín en el sistema respiratorio, luego se calcinaron.
El cuerpo de Alejandra Soza descansa en paz en el cementerio Jardín de Paz y el de Wilber Zepeda en el cementerio de San Carlos.

La despedida de esta pareja fue muy dura para sus familiares, primeramente fueron a dejar al cementerio a Soza y posteriormente a Zepeda.
Wilber José Zepeda era el único hijo de doña Dolores del Carmen Madriz, por lo que el dolor que siente es indescriptible.

Familia duda que haya sido accidental
Aunque la Policía determinó que el incendio fue accidental y  cerró la investigación,  los familiares de la pareja  aseguran que a ellos les quitaron la vida.
Basan su sospecha en preguntas que nadie les ha contestado. Las señoras Martha Ligia Raudez y Dolores del Carmen Madriz, madres de Alejandra Soza y Wilber Zepeda,  respectivamente, se preguntaron por qué  ellos no gritaron a la hora que se estaban quemando.

Consideran que por muy tomados que hayan estado,  ellos hubieran pedido ayuda,  pero ningún vecino escuchó nada.

También se preguntan por qué no todo lo que estaba en el cuarto se quemó, además les llama la atención que  la ropa interior que la pareja tenía puesta a la hora del suceso quedó intacta. En base a todo esto,  pidieron  que se reabra el caso y se investigue más.

Ambas madres confirmaron que el día del incendio la pareja  estaba en estado de ebriedad,  pero doña Dolores explicó que ella quería a Alejandra como si fuese su  hija, por lo que ya le había aconsejado que dejara de tomar y que ella le había prometido que no lo iba a volver a hacer.

También a su hijo le había aconsejado  dejar el vicio, por lo que él ya casi no tomaba, pero  lamentablemente  el  día de la tragedia lo hizo.

Debido a lo sucedido el 15 de septiembre,  doña Mayra Solórzano, dueña del cuarto donde vivían Alejandra Soza y Wilber Zepeda,  no sabe qué hacer,  porque el día del incendio tuvo pérdidas económicas, ya que las puertas quedaron completamente dañadas así como el  tendido eléctrico que había en la habitación.

Explicó que está pensando vender o hacer un préstamo para mejorar los cuartos que tiene en el terreno.

Según doña Mayra, la pareja estaba por dejar el cuarto,  porque ella ya se los había pedido debido a que estaban  retrasados con el alquiler.  La mensualidad era de  700 córdobas.

 

Sencillas medidas que salvan vidas

Debido a este último incendio que cobró dos vidas, los bomberos de Masaya dieron una serie de recomendaciones a las personas que alquilan cuartos  para evitar tragedias.

El sargento Róger Lacayo, responsable de capacitación de los bomberos de Masaya, explicó que los cuartos de alquiler tienen que tener ventilación para que a la hora de un incendio, el humo tenga por donde salir y así no se quede en el cuarto y asfixie a los que habitan ahí.

Lacayo apuntó que en un cuarto de alquiler, casa o empresa es muy importante tener un extinguidor para apagar inmediatamente las llamas de un incendio, sencilla  medida preventiva  que puede salvar vidas.

Agregó que ellos recomiendan a las personas que no tienen capacidad económica para instalar un detector de humo o alarma,  que por lo menos tengan un extinguidor,  pero a las empresas sí se lo exigen.