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Una señora de 45 años  de una comarca de este municipio, encontró la tarde del jueves último “infraganti” a un menor de 17 años  violando  a su hija de 13 años.

La adolorida madre relató a la Policía que ella se dispuso, como todos los días, a ir al encuentro de su hija que regresaba de clases de un proyecto del Instituto de Promoción Humana, cuyo personal  la llegaba a dejar en un vehículo, no obstante para que no caminara sola un trayecto solitario, ella la esperaba y  acompañaba a casa.

Pero el día jueves, ella no la encontró donde siempre la esperaba, pero de repente escuchó el llanto de una mujer en unos potreros y al ir a ver quién era, se encontró  con la sorpresa de que era su hija quien estaba con su vestido “estrujado”, mientras el joven abusador tenía los pantalones a la rodilla.

Por las palabras de la niña, se conoció que el sujeto  la perseguía con propósitos malévolos, porque  la atrapó a la fuerza y le dijo: “de hoy no pasás”, y la tiró al suelo, relató la víctima.

El comisionado mayor José López Dolmus dijo que la Comisaría de la Mujer, Niñez y Adolescencia de la institución dio prioridad al caso, y el menor abusador ya está detenido a la  orden del Ministerio Público.

Acusa a su primo de haberla abusado
Por otro lado, una adolescente de 14 años no aguantó el guardar un  grave secreto y apenada le dijo a su mamá que deseaba irse a vivir adonde su abuela paterna, porque un familiar suyo la había mancillado.

Tras la insistencia de su mamá, la menor  identificó a su presunto abusador como Alexander Enrique Mendoza Guevara, de 24 años, su primo, quien está siendo investigado  por de la Comisaría de la Mujer, Niñez y Adolescencia de la Policía madricense.

La menor denunció que fue el pasado 20 de septiembre,  cuando  se encontraba sola en la casa, que  llegó su primo a preguntar por su hermano Richard, pero éste no se encontraba. Entonces, el sujeto optó por quedarse más tiempo y le pidió que encendiera el televisor para ver un partido de fútbol.

Además le pidió que cerrara una puerta trasera de la vivienda, después,  sin ninguna sospecha, la niña se fue a acostar al cuarto.

Agregó que su primo se acercó a la cama y comenzó a decirles cosas,  después concretó el delito. En ese instante, la joven dice  que no pudo gritar,  porque se quedó paralizada y no supo qué hacer ante la fuerza del hombre.